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«Tesoros de la Fe» Nº 119 > Tema “Eternidad”

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Avisos celestiales

PREGUNTA

¿Quisiera saber cómo una persona puede reconocer cuándo la Virgen le hace una comunicación. ¿Algo le sucede por medio de la Medalla Milagrosa que ella usa? ¿O la Virgen se le aparece? Tengo mucha curiosidad… Si me pudiesen ayudar, les agradecería.


RESPUESTA

La Santísima Virgen habla con San Bernardo de Claraval. Gran devoto suyo, proclamó sus glorias en sus escritos.


Más allá de las revelaciones particulares citadas en la respuesta anterior existen también las locuciones interiores que el Espíritu Santo pronuncia en lo recóndito de las almas. En caso de que se trate de un alma buena y recta, que la Santísima Virgen quiere atraer a una mayor santificación personal, Ella pide al Espíritu Santo como Esposa, que hable al interior de esas almas. No hay ningún inconveniente teológico en decir que Nuestra Señora es quien habla al interior de nuestras almas.

¿Cómo reconocer que la procedencia de esa locución interior es de la Virgen Madre de Dios? Es muy simple: si esa locución nos lleva a un sentimiento más humilde de nosotros mismos y a la práctica generosa de la virtud o de cualquier forma de bien, podemos estar seguros de que es la Santísima Virgen quien está hablando. No es nece­sario­ que la Virgen María se nos aparezca y hable visiblemente con nosotros. Ella puede­ hablar al interior de nuestras almas, como ya fue explicado.

Pero si esa voz nos lleva a cualquier forma de vanagloria, cuidado: ¡puede ser el demonio queriendo sugerirnos la idea de que poseemos un grado de santidad que no alcanzamos!

Con esos cuidados debidamente tomados, estemos atentos a la voz de la Santísima Virgen y tengamos la docilidad de ponerla en práctica, según la palabra de la Escritura: “Si escuchéis hoy su voz, no endurezcáis el corazón” (Sal 95, 8).

Ahora bien, la mejor respuesta que podemos dar a Nuestra Señora es ser muy devotos de Ella, pensar en Ella frecuentemente, hablar interiormente con Ella muchas veces. Es el consejo de oro que San Luis Grignion de Montfort presenta en el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, nº 166, y que transmito aquí a la apreciada consultante.     





  




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Tesoros de la Fe


Nº 253 / Enero de 2023

El galeón sumergido
Símbolo de la esperanza

El naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha frente a las costas de Florida, en 1622 (Yeorgos Lampathakis, National Geographic Society)



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Santoral

4 de febrero

San José de Leonisa, Confesor

+1612 + Nápoles - Italia. Recibió en el bautismo el nombre de Eufrasio. Antes de los 17 años tomó el hábito de capuchino, cambiando su nombre por el de José. En 1687 fue nombrado, a su pedido, misionero en Constantinopla, a fin de conceder alivio e instrucción a los cristianos que se encontraban esclavizados por los mahometanos. Habiendo sido acusado de asesinato, fue torturado y milagrosamente salvado por un ángel, que le ordenó volver a Italia.



P. Fr. Bartolomé de Vadillo OSA

+(1590-1659) Perú. Religioso agustino, natural de Salta. Su mayor gloria es la de haber fundado el Hospital de San Bartolomé (Lima, 1651), que atendía exclusivamente a “negros abandonados y pobres”, sean estos esclavos o libres. “Su retrato se conservó muchos años en dicho hospital, con este cuarteto escrito por un negro agradecido: «Feliz Vadillo que franco / supo con forma especial, / darle al negro aquí hospital / siendo de piedad él blanco»”.








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