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«Tesoros de la Fe» Nº 251

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La Ciencia busca nuevas evidencias del Diluvio

Luis Dufaur

Una reproducción del arte mogol en miniatura, pintada a mano, alusiva al Arca de Noé

En la tradición unánime de los pueblos de la antigüedad, el diluvio se presenta como un hecho histórico incontestable. Y el Libro del Génesis nos proporciona la mejor descripción.

Sin embargo, debido a la gran distancia que nos separa en el tiempo, continuamente afloran ciertas preguntas en el espíritu.

Una de ellas —no es la única— gira alrededor de la siguiente cuestión: ¿cómo pudo haber ocurrido un fenómeno tan colosal y tan universal?

La Biblia es suficiente para la fe. Pero, ¿qué dice la ciencia?

¿Existen pruebas de ello? Si las hay, ¿dónde están?

Si no las hay, ¿quién habla claro y pone el dedo en la llaga?

Así como el texto bíblico y la fe son claros, la ciencia está llena de teorías y aportes de diversos tipos, sin que hasta ahora se haya llegado a un consenso.

La ciencia cumple con su cometido

La ciencia no puede menospreciar la opinión unánime de los pueblos antiguos. Y, efectivamente, no lo hace. Desde tiempo atrás, ha salido en búsqueda de una explicación. Pero hasta el momento no ha encontrado ningún argumento que reúna un cierto consenso científico.

Sin embargo, está trabajando a un costo muy alto, lo que no haría si pensara que el diluvio es un mero mito.

El arqueólogo subacuático Robert D. Ballard es uno de los más famosos en su campo. Fue él quien descubrió, en 1985, el casco del RMS Titanic, hundido a 3.798 metros de profundidad; en 1989, el acorazado alemán Bismarck; y, en 1998, los restos del portaaviones USS Yorktown, hundido en 1942 durante la batalla de Midway.

Ballard y su equipo afirman haber encontrado pruebas de que el diluvio bíblico ocurrió realmente. Sus trabajos están siendo patrocinados por la National Geographic Society,1 entidad que promueve estudios geográficos desde 1888.

En una entrevista concedida a ABC News,2 el científico aseguró haber identificado restos de una antigua civilización sepultada bajo las aguas en la época de Noé en las profundidades del mar Negro, cerca de Turquía.

Ballard utilizó un sumergible robótico equipado con cámaras por control remoto más avanzadas que las que permitieron localizar los restos del Titanic.

Parte de la premisa de que 12.000 años atrás, gran parte del mundo estaba cubierto de hielo y que su posterior deshielo vertió grandes cantidades de agua en los océanos, produciendo inundaciones en todo el mundo.

Pero una inundación no es lo mismo que un diluvio. Este es un fenómeno mucho mayor, que Ballard llama “la madre de todas las inundaciones”.

Los hallazgos científicos

Dr. Robert D. Ballard

A fines de la década de 1990, los geólogos de la Universidad de Columbia (EE.UU.) William Ryan y Walter Pitman sostuvieron la tesis de que una gran inundación se produjo en Oriente Medio como consecuencia del deshielo de la última Edad de Hielo, hace unos 7.000 años atrás. La datación es muy cercana a la época del diluvio bíblico.

En aquella época, en el lugar que ocupa el Mar Negro existía un lago de agua dulce, y las fértiles tierras circundantes estaban ocupadas por haciendas muy productivas.

Cuando el nivel de los océanos subió, el mar Mediterráneo rompió las defensas naturales que lo separaban del lago con una fuerza 200 veces superior a la de las cataratas del Niágara, inundando ferozmente las regiones que rodean al mar Negro, que desde entonces se convirtió en un mar de agua salada.

“Fuimos allí en busca del diluvio”, explicó Ballard. “No simplemente de un ligero movimiento o de una subida del nivel del mar, sino de una inundación realmente grande que luego se mantuvo… La tierra que se hundió, quedó debajo del agua”.

La identificación de un antiguo litoral a 120 metros de profundidad, demostró a los ojos de Ballard —sin lugar a dudas— la ocurrencia de un evento catastrófico en el Mar Negro.

La datación por la técnica del carbono de las conchas recogidas a lo largo de la costa indicaría una fecha cercana al año 5000 a.C., es decir, la fecha estimada del diluvio del que nos habla el libro del Génesis.

“Debió haber sido un día terrible”, continúa Ballard. “En un momento fantástico, se abrió paso e inundó este lugar violentamente y sepultó un montón de propiedades, 150.000 kilómetros cuadrados de tierra quedaron bajo el agua”.

Los trabajos do Dr. Ballard son patrocinados por la National Geographic Society de los EE. UU.

El Dr. Ballard no está buscando el Arca de Noé, sino pruebas de que todo un mundo limitado desapareció bajo el agua hace 7.000 años atrás.

De nada sirve comparar este acontecimiento con el tsunami en el océano Índico del 2004 o el huracán Katrina del año siguiente y suponer que los hombres mitificaron la catástrofe e inventaron el diluvio.

“Al comienzo encontramos estructuras que parecían hechas por el hombre”, dijo Ballard. También muchos restos de cerámica e incluso el antiguo casco de un barco, “perfectamente conservado en sus partes de madera y lo que parecen ser huesos humanos”.

La conservación se debe a que el Mar Negro casi no tiene oxígeno y los procesos de descomposición son muy lentos. No muy lejos de allí, se descubrió un barco hundido alrededor del año 500 a.C.

Una civilización con mucha antigüedad

Fred Hiebert, arqueólogo de la Universidad de Pensilvania y miembro del equipo de Ballard, en declaraciones al diario “The Guardian”,3 dijo que ellos no se limitan a examinar objetos, investigan una civilización que tiene miles de años de antigüedad.

“En realidad, no podemos afirmar en absoluto que se trate del diluvio bíblico. Todo lo que podemos decir es que hubo una inundación mayúscula, que aquí vivía gente cuando esto ocurrió”, agregó.

Una serie de expediciones realizadas entre 1998 y 2005, promovidas por gobiernos europeos como el de Francia y el de Rumanía, y luego continuadas por un proyecto paneuropeo, analizaron los sedimentos en el lugar y confirmaron la conclusión de William Ryan y Walter Pitman que inspiraron a Ballard.

La teoría y los trabajos del equipo de Ballard son sugerentes, pero no probatorios. Él mismo reconoce que será necesario realizar muchas investigaciones submarinas en el lugar para emitir una declaración científica.

Tampoco es una teoría defendida por otros especialistas.

Infografía de la hipótesis del Diluvio en el mar Negro

Sentido geográfico y sentido antropológico

Por si fuera poco, tal teoría no responde a una de las principales interrogantes: ¿cómo se entiende la característica “universal” del diluvio?

Según algunos, se podría pensar que el carácter “universal” del que se habla en la Biblia y en la tradición general tiene el sentido de que pasó por encima de toda la tierra habitada por el hombre.

Como en aquella época los hombres eran poco numerosos y vivían todos juntos en la misma región, lo “universal” debería entenderse en el sentido de que se cubrió aquella zona, pero no necesariamente el mundo entero.

Sin embargo, otros defienden que todo el planeta quedó cubierto por las aguas. ¿Cubrieron acaso montañas como el Himalaya?

“El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra; el agua creció y levantó el arca, que se alzó por encima de la tierra. El agua se hinchaba y crecía mucho sobre la tierra y el arca flotaba sobre la superficie del agua. El agua se hinchaba más y más sobre la tierra, hasta cubrir las montañas más altas bajo el cielo; unos siete metros por encima subió el agua, cubriendo las montañas. Perecieron todas las criaturas que se movían en la tierra […] Solo quedó Noé y los que estaban con él en el arca. Las aguas llenaron la tierra durante ciento cincuenta días” (Gn 7, 17-24).

En tercer lugar está la posición de quienes sostienen que el diluvio fue “universal” no en el sentido geográfico, sino antropológico. Es decir, destruyó a la totalidad de la raza humana. Obviamente, con la excepción de Noé y su familia.

El tema levanta pasiones y, por tanto, exige prudencia y circunspección.

Según la ponderada Enciclopedia Católica, “muy pocos Padres de la Iglesia abordaron esta cuestión ex professo. Entre los que lo hacen hay algunos que restringen el diluvio a ciertas partes de la superficie terrestre sin incurrir en la falta de ofender la tradición”.4

¿Y la ciencia?

—Está haciendo su trabajo. Esperemos a ver qué nos dice en el futuro.

Para nosotros, en definitiva, es más importante lo que Nuestro Señor señaló a propósito de su futura venida:

“Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre” (Mt 24, 37-39).

El tema del diluvio no se agota aquí. Esperando tratar de otros aspectos en una próxima ocasión.

El Arca de Noé en el Monte Ararat, Simon de Myle, 1570 – Óleo sobre tabla, colección privada

 

Notas.-

1. https://www.nationalgeographic.com/search?q=Robert%20Ballard&location=srp&type=manual.

2. https://abcnews.go.com/Technology/evidence-suggests-biblical-great-flood-noahs-time-happened/story?id=17884533.

3. https://www.theguardian.com/science/2000/sep/14/internationalnews.archaeology.

4. https://www.newadvent.org/cathen/04702a.htm.



  




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Nº 253 / Enero de 2023

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El naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha frente a las costas de Florida, en 1622 (Yeorgos Lampathakis, National Geographic Society)



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+1242 + Toscana - Italia. Vivió enclaustrada en una celda durante 34 años. Colmada de favores celestiales, obtuvo de Nuestro Señor la inspiración de compartir las persecuciones diabólicas sufridas otrora por San Antonio. San Francisco de Asís fue a visitarla alrededor de 1221.



P. Miguel de Ribera CO

+(1600-1680) Perú. Sacerdote oratoriano o filipense, nacido en Trujillo. Desengañado del mundo recibió en La Paz las sagradas órdenes. Años después, en Lima, interno en el Hospital de San Pedro para clérigos convalecientes, conoció al padre Alonso Riero de Pastrana que estaba conformando el instituto de san Felipe Neri en el Perú, uniéndose a sus filas. Atendía largas horas en el confesionario: “A él acudían, desde el alba hasta el mediodía, hombres y mujeres desorientadas de toda condición el mismo arzobispo Almoguera lo eligió por confesor. […] Al caer la noche continuaba recibiendo gente en el confesionario. Entre todas sus virtudes, lo distinguía su gran devoción por la Eucaristía”.








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