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«Tesoros de la Fe» Nº 180

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El cupolone de la basílica de San Pedro

Glorificación festiva de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo

Plinio Corrêa de Oliveira

El cupolone es la cúpula principal de la basílica de San Pedro en Roma, sobre la cual figura una especie de mirador, y en lo alto una esfera dorada sobre la cual hay una cruz.

Para usar una expresión que es un tanto doméstica, pero sirve para expresar lo que se quiere, el cupolone está dividido en “gajos”; en otros términos, estrías grandes de piedra, todas ellas de una simetría perfecta, medio azuladas, de un azulado que tiende al plateado, un tanto propenso a reflejar el cielo. El cupolone es tan grande, que dentro suyo se podría construir un edificio, si no me equivoco, de 30 pisos.

El cupolone visto por dentro

Cuando queremos comprender la razón de ser de una persona, no debemos analizarla apenas por la impresión que causa debido a su actuación. Sino que debemos imaginar como quedarían las cosas en caso de que ella muriera, estuviera ausente o no existiera. El mismo principio se aplica para la razón de ser de otros seres. Así, consideremos las pequeñas cúpulas que flanquean al cupolone. ¿Qué función estética ejercen estas dos cúpulas menores? Alguien dirá: constituyen un adorno. Sin embargo, esa respuesta no responde a la pregunta. La indagación es: ¿por qué esto adorna? Imaginemos que no existieran las dos pequeñas cúpulas. ¿No tendríamos la impresión de que el cupolone aplastaría la basílica? En la óptica humana, las dos cúpulas menores como que soportan “psicológicamente” el peso del cupolone y ayudan a aligerar una cosa que, sin ellas, se volvería demasiado pesada. Esta es la razón de ser de las cupulitas.

*     *     *

El cupolone de la basílica de San Pedro es el pedestal de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Es la glorificación festiva de la Santa Cruz del Divino Redentor.

El cupolone mide 136,57 metros desde el suelo hasta la parte superior de la cruz externa. Su diámetro interior es de 41,47 m.


  




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Tesoros de la Fe


Nº 241 / Enero de 2022

¡Confianza, confianza!
Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros

La tormenta en el mar de Galilea, Rembrandt, 1633 – Óleo sobre lienzo, robado en 1990 del Museo Isabella Stewart Gardner, Boston.



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22 de enero

Santos Vicente y Anastasio, Mártires

+304 y 628 + Valencia y Cesarea de Palestina. Valeroso diácono de Zaragoza, San Vicente enfrentó toda suerte de tormentos para probar su fidelidad a Cristo. Anastasio fue un monje persa, decapitado con otros 70 cristianos por el rey Cosroes.



P. Juan Pérez de Menacho SJ

+(1565-1626) Perú. Teólogo jesuita limeño. “Fue oráculo de la sabiduría e idea de la santidad. Hoy se veneran los pareceres que dio de palabra y por escrito en materias escolásticas y morales. Tenía de memoria las partes del Angélico Doctor Santo Tomás, cuyo texto contempló siempre de rodillas, logrando su inteligencia en la veneración. De esta suerte, siendo el más humilde de su escuela, fue el más docto de aquellos tiempos”.








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