El Perú necesita de Fátima Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían todo para cambiar de vida.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 92

SOS Familia  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

La muerte de un símbolo


La repentina muerte del hombre-símbolo de una inmensa revolución igualitaria y relativista, capturó la atención de los medios en todo el mundo. Conozcamos el punto de vista de un escritor católico norteamericano


John Horvat



En una atmósfera comparable a la de El traje nuevo del Emperador* nos atrevemos a comentar la reciente muerte de Michael Jackson. Como los elogios vienen corriendo de todas partes, destacando su carrera musical y su extravagante vida privada, pocas son las voces que claman, como el pequeño niño, que el emperador estaba desnudo. No había ninguna substancia en el mito existencial de Jackson. Él fue la infortunada víctima de sus propias fantasías autodemoledoras.

No decimos que su muerte no tuvo ningún significado más allá del de una tragedia personal. Ésta habla en exceso de nuestra cultura. Lo que hemos presenciado no es solamente el deceso de un individuo, sino de un símbolo.

Michael Jackson era un símbolo de las manifiestas contradicciones de una revolución cultural que ha devastado la sociedad americana desde los años sesenta. En el campo cultural ésta es una revolución de modales, moralidad, música, modos de ser y de vestir, que se ha impuesto sobre nosotros, enturbiando distinciones, evitando definiciones, quebrantando convenciones sociales y proponiendo las contradicciones más patentes.

Y aunque no ha sido el único en representar esta revolución durante décadas, Michael Jackson era una arquetípica figura que tomó la bandera de esta revolución hasta sus consecuencias extremas y estrambóticas.

Todo sobre él era contradicción. En verdad, desde su retiro surrealista en su finca de Neverland (El País de Nunca Jamás), se diría que él prosperó sobre la idea de que ninguna barrera podría ser mantenida en pie, que todas las contradicciones podrían ser sorteadas.

Él diluyó y dejó borrosas las distinciones entre hombre y mujer, blanco y negro, homosexual y heterosexual, adulto y niño, lógico e ilógico, fantasía y realidad.

La suya era una contradicción en constante transformación, revoloteando de una cosa a otra. Era un ser rehaciéndose constantemente a sí mismo, al punto de cambiar quirúrgicamente sus razgos naturales para encajar en sus extravagantes caprichos y deseos. Bien podríamos describir su mundo como uno que se desarrolla constantemente en el caos.

Son pocas las voces que claman, como la del niño de la fábula, que no había substancia en el mito existencial de Michael Jackson


Desde luego, también podríamos mencionar los escándalos morales de su vida, sobre todo las acusaciones de abuso de menores a quienes él invitaba apasar la noche en su finca. Mientras que acusaciones mucho menos serias hubieran bastado para terminar irreparablemente con el ministerio de un sacerdote, él parece haber disfrutado de la inmunidad que da la desgracia pública.

Así, Michael Jackson no era un modelo para ser imitado, sino un símbolo trágico de ostensible contradicción. Y aunque nadie hubiese seguido cuesta abajo todo su espeluznante y ambiguo camino, dejó abiertas las puertas de la aberración, de modo que otros pudieran entrar después de él.

Si hay algo que el niño tiene que proclamar delante del emperador, hoy en día, es el clamor de que el así llamado rey del pop no tiene definiciones, distinciones, moral ni lógica. Que es la ambigüedad generalizada de acciones, palabras y gestos, y la glorificación de la contradicción, la cual no está lejos de causar nuestra autodemoledora decadencia —y la liquidación de un símbolo.     



* Cuento del célebre escritor danés Hans Christian Andersen (1805-1875), en que narra la historia de dos embaucadores que ofrecen al soberano un traje que sólo podía ser visto por las personas inteligentes del reino. Como nadie —ni aun el mismo emperador— quiere reconocer que no ve ningún traje, sólo cuando un inocente niño grita en pleno cortejo “¡pero si está desnudo!”, se deshace el encanto de la superchería.



  




Artículos relacionados

Dos mundos, el de ayer y el de hoy
¿Qué juguetes colocar en el árbol de Navidad el 2016?
La revolución sexual destruye la familia - III
El monstruoso y fracasado experimento de los gemelos Reimer
El padre y la madre son los mejores maestros; el hogar es la mejor escuela
La revolución sexual destruye la familia - II
Ideología de Género
Se necesitan Babettes
Consejos de la Santísima Virgen para formar a los jóvenes
La revolución sexual destruye la familia - I




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
La Revolución Francesa
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 212 / Agosto de 2019

La Revolución Francesa
Autora de los crímenes más monstruosos

Ejecución de Luis XVI, Georg Heinrich Sieveking, 1793 – Grabado alemán



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

21 de agosto

San Pío X, Papa y Confesor

+1914 Roma. El lema de su pontificado era Restaurar todo en Cristo. Fue el gran Papa de la Eucaristía, del Catecismo, del Derecho canónico y del canto gregoriano y, sobre todo, el gran batallador contra los errores de la herejía modernista, antecesora del actual progresismo.

Más información aquí.

San Privato, Obispo y Mártir

+siglo III Francia. Fue aprisionado durante la invasión de los alamanos. Al intentar convencerlo para que los ayudase a entrar en un castillo fuerte donde estaban sus diocesanos, se negó, así como a ofrecer sacrificios a los ídolos. Murió en virtud de los malos tratos.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....