El Perú necesita de Fátima La verdadera penitencia que Nuestro Señor ahora quiere y exige, consiste, sobre todo, en el sacrificio que cada uno tiene que imponerse para cumplir con sus propios deberes.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 41 > Tema “Eternidad”

La Palabra del Sacerdote  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

¿Qué dice la doctrina católica sobre la cremación de cadáveres?


PREGUNTA


Quisiera saber qué piensa la Iglesia Católica sobre la cremación de los cadáveres. ¿Está permitida la cremación a los ojos de Dios? Y si lo está, ¿qué se debe hacer entonces con las cenizas?


RESPUESTA


El tema es de gran actualidad. Se está poniendo de moda pedir ser cremado...

La cremación es la destrucción violenta del cadáver humano por medio del fuego o de un gran calor, en el horno crematorio.

Muchos pueblos paganos de la Antigüedad recurrían a la cremación. Por el contrario, el pueblo judío y después los cristianos, siempre rechazaron la cremación como indigna y no conveniente a la reverencia debida al cuerpo humano, templo de la  Santísima Trinidad.

Sin embargo, en sí, la cremación no es buena ni mala, pudiendo incluso ser utilizada como una necesidad en caso de peste, de catástrofes, en las cuales la corrupción lenta de un gran número de cadáveres puede ser peligrosa para la salud (exhalaciones pestilentes, contagios, etc.).

Cuerpo incorrupto de Santa Catalina de Bolonia sentada sobre un trono — Santuario de Corpus Domini, Bolonia, Italia. Si en la época de su muerte estuviese generalizada la costumbre de cremar los cadáveres, hoy no sería posible admirar la prodigiosa conservación de su cuerpo y venerarlo...

La razón por la cual la Iglesia se opone a la cremación no es porque ésta en sí estaría contra el dogma de la resurrección. La resurrección de los cuerpos no se hace más difícil por la cremación que por la corrupción de los cuerpos. Dios, a partir de una minúscula célula del cuerpo humano (sea contenida en la ceniza funeraria, sea en el resultado de la corrupción orgánica) lo reconstituye por entero. Hasta el 5 de julio de 1963 la disciplina canónica era severa en lo tocante a la cremación de los cuerpos de los fieles fallecidos. Castigaba negando las Exequias —es decir, la Recomendación del alma, y la celebración de las Misas de cuerpo presente, de séptimo y trigésimo día— a aquellos que postulasen la cremación de su cadáver.

Si la Iglesia condena la cremación es antes que nada porque ella se opone a la antiquísima tradición que remonta a los propios orígenes de la humanidad y que radica en los justos sentimientos de reverencia hacia el cuerpo humano, santificado por la intimidad con el alma elevada por la gracia, que lo convierte en templo vivo del Espíritu Santo.

La actual ley de la Iglesia, a partir del Concilio Vaticano II, al tratar de las exequias eclesiásticas dice lo siguiente:

“La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana” (Código de Derecho Canónico, canon 1176 §3).

En los casos en que razones psicológicas (ciertas neurosis de ser enterrado vivo) u otras razones lleven a alguien a desear la cremación (o en los casos de calamidades antes mencionados), las cenizas del difunto deben ser guardadas con respeto, como las cenizas retiradas de la sepultura cuando se completa la deterioración del cadáver por medio de la corrupción orgánica. El lugar apropiado para guardarlas son las urnas en los cementerios donde las personas pueden ir a rezar y recordar piadosamente al finado. Pero cualquier lugar digno puede ser utilizado.

Enterrar a los muertos es una de las obras de misericordia y a ella se dedicaron innumerables cofradías piadosas durante los siglos en que la fe predominó en la sociedad occidental.

Lo más importante, sin embargo, es rezar por las almas de los fallecidos, las benditas almas del Purgatorio. En virtud de la caridad que demostremos hacia ellas, Dios nos dispensará abundantes gracias durante la vida y abreviará nuestro purgatorio después de la muerte.     





  




Artículos relacionados

Apocalipsis, internet y fin de los tiempos
Texto bíblico confirma la existencia del Purgatorio
¿En el Juicio Final, hasta los pecados más ocultos serán exhibidos?
El infierno existe y es eterno
¿El infierno está vacío?
Avisos celestiales
En realidad, las pasiones no son ni buenas ni malas
El Cielo es uno sólo
Los ateos no tienen razón en sus dudas acerca de la existencia de Dios
Visiones y avisos celestiales




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
La Revolución Francesa
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 212 / Agosto de 2019

La Revolución Francesa
Autora de los crímenes más monstruosos

Ejecución de Luis XVI, Georg Heinrich Sieveking, 1793 – Grabado alemán



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

18 de agosto

San Agapito, Mártir

+siglo III Palestina. Con apenas 15 años, pero ya lleno de amor a Dios, fue duramente flagelado con nervios de buey, después entregado a los leones, que no lo tocaron. Finalmente tuvo la cabeza cortada.



Santa Elena, Viuda

+329 Roma. Madre de Constantino, Emperador romano que, una vez convertido, consolidó el triunfo de la Iglesia sobre el mundo pagano. A Santa Elena se le atribuye el hallazgo de la verdadera Cruz de Cristo.



Santos Florencio y Lauro, Mártires

+siglo II Asia Menor. Eran hermanos y talladores de piedra. Cuando terminaron de edificar un templo pagano, fueron convertidos juntamente con los propietarios de aquel, Próculo y Máximo, que los precedieron en el martirio.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....