El Perú necesita de Fátima Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace le prometo la salvación.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 149

Ambientes Costumbres Civilizaciones  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Verdades olvidadas, en la consideración de la naturaleza

Plinio Corrêa de Oliveira

TODA LA NATURALEZA nos habla de Dios, y de la ley moral instituida por Él para el hombre.Ésta es una verdad muy conocida, pero de la cual habitualmente sólo se hacen aplicaciones parcializadas. La influencia del sentimentalismo nos lleva a omitir los aspectos de la naturaleza que instruyen al hombre sobre la belleza del coraje,de la audacia y de todos los predicados, en fin, que él debe poseer en la lucha —en la lucha que, cuando es dirigida contra el mal, constituye un deber sublime. Y el liberalismo nos impide dar la debida atención a todos los aspectos de la naturaleza que nos traen a la mente la propia noción de mal.

*     *     *

¡Cuánto nos habla a respecto de uno u otro punto el reino animal! No es que los animales sean capaces de vicios o virtudes. La serpiente, por ejemplo, es una criatura de Dios absolutamente tan buena cuanto el cordero. No obstante esto, por una serie de riquísimas analogías, por su falsía, su nocividad para el hombre, su marcha rastrera y su poder de seducción, es utilizada como símbolo adecuado de la villanía y de la maldad. Y el cordero, también por una serie de riquísimas analogías, por su blancura, su mansedumbre, su inocencia, es tenido como un adecuado símbolo de Nuestro Señor Jesucristo y del cristiano. Los animales,todos igualmente buenos como obras de Dios, nos instruyen sobre el bien y el mal, para que amemos aquél y odiemos a éste.

Este halcón, que baja majestuoso sobre un conejo que huye despavorido, nos hace sentir la fuerte y noble belleza de la lucha, por ser un admirable símbolo de las virtudes del guerrero: calma, fuerza, agilidad y precisión. Él se mueve en el aire con un equilibrio, una tal soltura, que se diría que la ley de la gravedad no existe para él. Su velocidad está proporcionada de tal manera a la del conejo, que forzosamente lo alcanzará. Sus robustas garras ya están abiertas, su pico también, pero en el auge del ataque el halcón mantiene una altivez simbolizada de modo admirable por las alas noblemente abiertas en un vuelo que se diría idealmente sereno

Ay, dirá un sentimental, y el pobre conejito, ¿será lícito que el halcón lo ataque? No se vaya a irritar demasiado este sentimental, ni con el halcón, ni con nuestra respuesta: es por voluntad de Dios que los animales se comen unos a los otros. Y que los halcones comen conejos… No se debe ver a un animal que devora a otro, como se vería a un antropófago

Dios, que manda a los hombres que se amen unos a los otros, manda en este valle de lágrimas a los animales que se devoren entre ellos, y nos permite que comamos a los animales. Y con esto enseña a los hombres que ellos son inconmensurablemente más que simples animales.

Dios no es igualitario… Otra grande, muy grande lección.

*     *     *

¿Habrá algo que nos haga sentir mejor el horror de la codicia,del orgullo, de la falsía, que la “fisonomía” de la segunda foto? La “frente” baja y huidiza, la postura orgullosa de la cabeza, la mirada fría y “desalmada”, la boca desdeñosa, el pico curvo y agresivo, una movilidad terrible que parece toda hecha para atacar, todo, en fin, infunde horror en este buitre.

Horror, ¿de qué? Del mal moral, que nos aleja de Dios. A un liberal no le gusta pensar en esto. Y porque muchos hombres no son propensos a admitir la existencia del mal, Dios los instruye por símbolos como éste.

Y así, al considerar la naturaleza, se aprende a no ser, ni sentimental, ni liberal.



  




Artículos relacionados

Contemplación y disipación
El mar
Distinción, pompa y religiosidad
El portón del Palais de Justice
Bienes del alma en la vida popular
Falsas representaciones de la fisonomía de los santos
La fachada de la Catedral de Sevilla
El Nacimiento del Niño Jesús
San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano
El tigre







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
El galeón sumergido: símbolo de la esperanza
Loreto, la nueva Nazaret
El Milagro del Sol
San Nuno de Santa María
En la lucha contra el jefe del orgullo sigamos al Príncipe San Miguel
La sagrada Rosa de la Ciudad de los Reyes
La devoción al Inmaculado Corazón de María
El Jardín de Picpus
La gracia de Fátima actuando en Ucrania
Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada
La crucifixión y muerte de Jesucristo
Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido
En este siglo de confusión, oh Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
Navidad
Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 253 / Enero de 2023

El galeón sumergido
Símbolo de la esperanza

El naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha frente a las costas de Florida, en 1622 (Yeorgos Lampathakis, National Geographic Society)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

8 de febrero

San Jerónimo Emiliani

+1537 + Venecia. Fundador de la Congregación de Somasca para atender huérfanos, mujeres perdidas y niños abandonados, se tornó famoso por los milagros que operó en vida. Murió de la peste que contrajo cuidando de los infectados.

Más información aquí.

D. José Manuel de Goyeneche y Gamio

+(1831-1893) Perú. Militar y político, natural de Arequipa. Heredó de su tío, José Manuel de Goyeneche y Barreda, el título de conde de Guaqui y, por su matrimonio con María del Carmen Azlor de Aragón e Idiáquez, se convirtió en duque consorte de Villahermosa y Grande de España. “Miembro de una ilustre familia de origen navarro. Su abuelo se trasladó a Perú, donde hizo gran fortuna como minero y agricultor. […] Tuvo una educación esmerada e ingresó en el ejército, donde llegaría a alcanzar el grado de coronel”. En la política peninsular destacó en las filas conservadoras, como senador del Reino por derecho propio distinguiéndose por la convicción y el entusiasmo con que defendió los intereses católicos.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....