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«Tesoros de la Fe» Nº 80 > Tema “Entrevistas”

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“La Virgen nos pide una vida coherente con nuestra fe”


El padre Raymond Zambelli, Rector del Santuario de Lourdes, constata un aumento del 60% en el número de peregrinos que afluyen para celebrar el sesquicentenario de las apariciones


P. Raymond Zambelli


Aunque muy absorbido por la intensa actividad del Año Jubilar de Lourdes, el padre Raymond Zambelli concedió gentilmente esta entrevista a nuestro colaborador, el Sr. Luis Dufaur.

El padre Zambelli nació en Trouville-sur-Mer, el 2 de junio de 1943, en la región donde vivió Santa Teresita del Niño Jesús, en Normandía (Francia). Al concluir el seminario fue ordenado sacerdote en 1967 en la basílica de Santa Teresita, en Lisieux. Habiendo ejercido diversas actividades pastorales y profundizado sus estudios, en 1986 se hizo capellán del Santuario de Lisieux. Desde 1992 hasta diciembre de 2001, fue rector del mismo santuario, tan conocido por los católicos del mundo entero. Escribió varios libros sobre Santa Teresita, entre los cuales destacamos: Prier avec Thérèse de Lisieux; Lisieux parle de Thérèse; y Thérèse nous parle. El 5 de mayo de 2003, fue nombrado para desempeñar el importante cargo de Rector del famoso Santuario de Lourdes.

*     *     *

L. Dufaur — Cuando los peregrinos llegan al Santuario de Lourdes, encuentran una organización calma, transparente, discreta, pero muy eficaz. Nadie imagina la amplitud de las ocupaciones y el trabajo que eso representa para el Rector y sus colaboradores. ¿V. R. nos podría decir una palabra sobre esa tarea, al menos en sus líneas generales?

P. Zambelli — Cuando se acoge cada año a más de seis millones de peregrinos venidos del mundo entero, es necesario que el Santuario esté muy bien organizado. De ese punto de vista, el Santuario de Lourdes adquirió gran experiencia y goza de buena reputación. Más de 430 funcionarios trabajan en el Santuario, sin contar los sacerdotes, religiosos y religiosas, con los cuales ese total asciende a 500 personas. Hay, por lo tanto, muchos servicios especializados en la organización, gestión, contabilidad, comunicación, planificación de grupos y recepción de enfermos. Claro está que todas estas actividades están enlazadas a la vida pastoral y litúrgica del Santuario.

El Rector es, pues, el encargado de coordinar todos los servicios, armonizarlos, hacerlos trabajar juntos, conservando constantemente el objetivo primordial del Santuario de Lourdes: la recepción de los peregrinos y la difusión fiel del Mensaje de la Virgen. El Rector es el representante permanente del obispo de Tarbes y de Lourdes, el cual es el primero y último responsable del Santuario.

“Oh Madre mía, a vuestro corazón confío las angustias de
mi corazón, y a él vengo a buscar ánimo y fortaleza”, Santa Bernardita, («Cuaderno de notas íntimas», p. 28)

L. Dufaur — El secretariado de V. R. me impresionó por la simplicidad y accesibilidad. En él colaboran también innumerables voluntarios —médicos, enfermeras, camilleros y otros— que trabajan en el anonimato y desinteresadamente. ¿Cómo están organizados? ¿Qué sentimientos los inspiran? ¿Cuántos son? ¿De dónde provienen?

P. Zambelli — El Santuario de Lourdes cuenta con más de 200 mil voluntarios especialmente dedicados al servicio de los enfermos. Estos voluntarios pertenecen a la Hospitalité Notre-Dame de Lourdes, o hacen parte de hospitalidades diocesanas o de grandes organismos, tales como la UNITALSI y OFTAL, en lo que respecta a Italia. Ellos vienen del mundo entero y consagran generosamente su tiempo al servicio de los enfermos y del Santuario a lo largo de todo el año.

L. Dufaur — ¿Las conmemoraciones del sesquicentenario de Lourdes aumentaron sus actividades? ¿En qué?

P. Zambelli — Nos venimos preparando hace dos años para este Año Jubilar del Sesquicentenario de las Apariciones de la Virgen María a Bernadette. Nos comunicamos mucho, por todos los instrumentos que los medios de comunicación nos ofrecen hoy. El pueblo de Dios correspondió, pues constatamos actualmente un aumento de más del 60% en el número de los peregrinos con relación al año anterior, lo que nos hace prever una frecuencia del orden de nueve a diez millones de peregrinos hasta el fin del Año Jubilar.

L. Dufaur — ¿Cuáles son los sentimientos que más lo animan en su misión?

P. Zambelli — Ciertamente es una gracia haber sido escogido para esta misión eclesiástica universal. Estoy muy consciente de eso, y todos los días pido al Espíritu Santo que me conceda las luces necesarias y la fuerza suficiente para cumplir esta misión tan importante, con la ayuda de la Virgen María y de Santa Bernadette.

L. Dufaur — Para muchos peregrinos, el Rector del Santuario está inmerso en un ambiente de milagros y de gracias extraordinarias en su día a día, pues tal es el cotidiano de Lourdes. ¿Qué piensa al respecto?

P. Zambelli — Es verdad que el Rector de Lourdes se baña constantemente en un clima de oración, de fe y de gran fervor. Es una gracia que manifiesta la vitalidad de la vida cristiana en el corazón de tantos hombres y mujeres. Es también una exigencia para ser más fiel a nuestra misión y corresponder cada vez más a nuestra vocación de servir al Evangelio y a la Iglesia.

“El Rector debe mantener el objetivo primordial del Santuario de Lourdes: la recepción de los peregrinos y la difusión fiel del Mensaje de la Virgen”, P. Zambelli

L. Dufaur — Como V. R. informó, el número de fieles peregrinos está aumentando debido al Año del Jubileo. En su calidad de Rector del Santuario, ¿cómo es posible acoger esa inmensa multitud de peregrinos?

P. Zambelli — No es responsabilidad del Santuario de Lourdes organizar la intendencia relativa al acogimiento de los millones de peregrinos. Eso le incumbe a los dueños de hoteles de la ciudad, con los cuales trabajamos en armonía. En lo que nos toca, estamos organizados para que todos los grupos sean bien recibidos en el Santuario en este Año Jubilar. Teniendo en vista la excepcional afluencia, muchas celebraciones litúrgicas de este año serán realizadas al aire libre.

L. Dufaur — Muchos sudamericanos quisieran venir en peregrinación a Lourdes este año. Para aquellos que están imposibilitados de emprender tal viaje, ¿qué les aconsejaría V. R.? ¿Y para los que se disponen a venir, qué recomendaciones les daría?

P. Zambelli — Para todos los cristianos del mundo entero que no podrán viajar a Lourdes, por múltiples razones personales o materiales, es siempre posible unirse espiritualmente a este acontecimiento del Jubileo por la oración invocando a Nuestra Señora de Lourdes, en particular por la recitación del rosario hecho ante una reproducción de la gruta o de una imagen de la Inmaculada. Ellos pueden igualmente, gracias a los medios de comunicación, acompañar los acontecimientos que se desarrollan a lo largo del Año Jubilar en el Santuario de Lourdes. Pueden, por fin, recitar la oración del Jubileo o la novena preparatoria.

L. Dufaur — El cardenal Ivan Dias, Legado del Papa Benedicto XVI, en la homilía de apertura del Año Jubilar, el 8 de diciembre de 2007, dijo que la Santísima Virgen está tejiendo una red de hijos y de hijas para emprender una batalla final contra el maligno, para la victoria de Nuestro Señor Jesucristo. ¿Qué le sugiere especialmente esa frase?

P. Zambelli — Todos ya vimos, al inicio de un concierto, a los músicos afinar sus instrumentos. Ese gesto es absolutamente necesario, pues se ejecutará mal una sonata de Bach en un violín mal afinado, o un preludio de Chopin en un piano desafinado. Del mismo modo, un maestro siempre se asegura, antes del recital, de que cada uno de los miembros del coro esté bien afinado, según el tono de su registro. En música, se necesita por lo tanto afinar siempre los instrumentos y ajustar las voces.

Este ejemplo nos ayuda a comprender mejor una de las misiones de la Virgen María. Toda su vida estuvo dedicada al pensamiento de Dios y a la búsqueda de su voluntad, haciéndose la única criatura hacia la cual nos podemos nosotros volver para reencontrar la armonía de aquello que somos en lo cotidiano y lo que Dios espera de nosotros. Habiendo sido su vida perfectamente una, no existe en ella ninguna disonancia, ninguna nota falsa, todo resuena de acuerdo con el sonido purísimo del Evangelio. Es así como yo comprendo su reiterado llamado a la “penitencia”, en sus apariciones de Lourdes. Su insistencia para que nos convirtamos no es sino el eco fiel de la prédica de San Juan Batista. Jesús no dijo otra cosa cuando comenzó su misión: “Convertíos y creed en la Buena Nueva” (Mc. 1, 15).

Benedicto XVI visitará el Santuario de Lourdes del 13 al 15 de setiembre próximo

Cabe sin embargo reconocer que la mayoría de nuestros contemporáneos es alérgica a este llamado, porque la palabra “penitencia” suena extrañamente a sus oídos. Ellos oyen “penitencia” y traducen: ascesis, mortificación, austeridad, sacrificio. Ahora bien, la Virgen María, en Lourdes, no empleó ninguna de esas palabras. Si Ella escogió la palabra “penitencia”, es en razón de su resonancia eminentemente evangélica.

Me pregunté entonces si habría otra palabra que pudiese traducir, sin traicionar su sentido, el vocablo “penitencia”. Me parece que “coherencia” se ajusta bien. En efecto, el llamado a la penitencia es de hecho un llamado a la coherencia. En Lourdes, la Virgen María nos pide llevar una vida coherente con nuestra conciencia, coherente con nuestro bautismo, coherente con nuestra fe, coherente con el Evangelio.

L. Dufaur — En su opinión, ¿cuáles serían los frutos más importantes de este Año Jubilar de Lourdes?

P. Zambelli — Espero que, por ocasión de este Año Jubilar de las apariciones de la Virgen en Lourdes, cada uno redescubra la actualidad de su mensaje y de sus exigencias espirituales, en razón de la resonancia profundamente evangélica de las palabras de María Santísima, y que este acontecimiento eclesial produzca frutos duraderos de santidad.     





  




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