El Perú necesita de Fátima Visteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.
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La sociedad moderna


Al finalizar la década de 1980, se produjo el derrumbe del muro de Berlín, y a continuación el fin de la Cortina de Hierro. Muchos saludaron dichos acontecimientos como siendo la “conversión” de Rusia y la muerte del comunismo.

¡Quién se atrevería ahora a sostener tal afirmación, ante la situación de inmoralidad, de desesperación y de caos que nos amenaza a cada instante!

¡Y quién tendría el valor de afirmar que los “errores de Rusia”, es decir, la mentalidad comunista, han sido expulsados del mundo!

Considérese apenas el hecho elemental y evidente de que la humanidad no se ha enmendado. Sería absurdo hablar del triunfo de la Virgen, cuando los corazones son impuros y el mundo está hundido en el pecado. Si no, veamos.

El aborto es cada día más aceptado y se ha convertido en ley en gran número de los países llamados “civilizados”.

La homosexualidad se ha propagado tanto, que se pretende reconocerla como una “opción sexual” aceptable.

La droga es un problema que parece insoluble y un vicio que prácticamente se ha generalizado.

La familia está en franca extinción. Está en aumento el número de los que consideran la procreación y la educación de la prole, como un peso insoportable.

La televisión se transformó en un vehículo de pornografía y de perdición. La computadora, los juegos electrónicos y la internet, no se quedan atrás.

Con la revolución de mayo de 1968, en la universidad de la Sorbona en París, se produjo un verdadero estallido en materia cultural, que ha contaminado al mundo. Se ha perdido la noción de decencia, de dignidad y hasta de pudor.

Debido a este entorpecimiento del sentido moral, el caos se va convirtiendo en la línea maestra de todos los acontecimientos y de todas las cosas.

Añádase a este panorama el terrorismo. En cualquier momento y en cualquier parte del mundo, pueden producirse acontecimientos de consecuencias imprevisibles, que van desde un simple atentado sin víctimas hasta una conflagración atómica.     


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Nº 246 / Junio de 2022

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y las carmelitas mártires de Compiègne

Las carmelitas de Compiègne asesinadas en 1794 durante la Revolución Francesa, Félix Gaudin, 1909 – Vidriera de la iglesia de Saint-Honoré d’Eylau, París



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Santoral

9 de agosto

San Oswaldo de Nortumbria, Confesor

+642 Inglaterra. Huyendo hacia Escocia cuando su padre fue derrotado y muerto, se convirtió al cristianismo. Con ayuda celestial, derrotó a los reyes de Mercia y de Gales, reconquistando el reino de Nortumbria, del cual se tornó rey.



Santos Juliano, Mariano y Compañeros, Mártires

+Siglo VIII Constantinopla. Esos 10 eclesiásticos, por haber defendido el culto de las imágenes, sufrieron “innumerables tormentos y fueron muertos por la espada” (del Martirologio).



San Juan de Alvernia, Confesor.

+1322 . Movido desde la infancia por la Pasión de Cristo, este franciscano tuvo una existencia de enorme penitencia. Mandado para Alvernia, donde San Francisco había recibido los estigmas, predicaba a los peregrinos que allá acudían. A veces, el proprio Poverello le aparecía para moderarle las mortificaciones, y los Ángeles le hacían compañía.








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