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El Milagro de la Santa Casa de Loreto
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¡De dónde a mí tanto bien que venga la Madre de mi Señor a visitarme!”

Desde 1984, la Virgen Peregrina ha visitado a más de 30,000 familias en cerca de 200 pueblos y ciudades, en la Costa, Sierra y Selva del Perú. Más de 400,000 personas ya participaron de estas visitas, con innumerables testimonios de renovación del fervor religioso y de cambio de vida.

 

La visita de la Virgen: una peregrinación privada a los hogares peruanos

La peregrinación de las imágenes de Nuestra Señora de Fátima a los hogares es realizada gracias al apoyo de los miembros de la Alianza de Fátima y tiene por objeto la más amplia difusión del Mensaje de Fátima, promover el rezo del Santo Rosario y fortalecer la institución familiar, a lo largo y ancho del Perú.

Actualmente la campaña cuenta con tres imágenes peregrinas que visitan entre dos y tres familias cada día, los 365 días del año. Son réplicas de la famosa imagen de la Virgen de Fátima, que derramó lágrimas milagrosamente en Nueva Orleans (EE. UU.) en 1972, y miden aproximadamente 1.25 m.

 

¿En qué consiste esta peregrinación?

El programa de la visita —que dura aproximadamente una hora y media— consiste en la presentación de la campaña “El Perú necesita de Fátima”, seguida de una breve explicación sobre las Apariciones y el Mensaje de Fátima, y del rezo meditado del Santo Rosario por las intenciones de la Peregrinación Privada a los Hogares. Pidiendo a la Virgen, de un modo especial, por los anfitriones y sus invitados, así como por los benefactores y participantes de la Alianza de Fátima.

Es también una maravillosa ocasión para hacer apostolado con nuestro prójimo (familiares, amigos, vecinos, etc.), especialmente con aquellos que puedan sentirse débiles en la Fe. De ese modo, muchos de ellos podrán beneficiarse al tomar contacto con el Mensaje de Fátima y con la presencia de una imagen tan maternal y acogedora.

 

¿Qué debo hacer para que la Virgen me visite?

Para recibir a la Virgen Peregrina en su hogar es necesario haberla solicitado previamente. Entre la fecha de la solicitud y la realización de la visita, hay un tiempo de espera. La demora depende de la distancia a recorrer, de los medios disponibles para ello, y del número de familias en la lista. En el caso de Lima, por ejemplo, en donde se realizan peregrinaciones la mayor parte del año, hay un promedio de espera de uno a tres meses. En provincias tarda un poco más, pero la Santísima Virgen sabe recompensar con creces la espera.

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