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El Milagro de la Santa Casa de Loreto
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Los tres pastorcitos



En la época de las apariciones, Lucía de Jesús, Francisco y Jacinta tenían 10, 9 y 7 años de edad, habiendo nacido el 22 de marzo de 1907, el 11 de junio de 1908 y el 11 de marzo de 1910, respectivamente. Los tres niños vivían en Aljustrel, pequeño caserío de la parroquia de Fátima.

Las hechos tuvieron lugar en una propiedad de los padres de Lucía, llamada Cova da Iría, a dos kilómetros y medio de Fátima. Nuestra Señora aparecía sobre un arbusto de un metro de altura o un poco más. Francisco sólo veía a Nuestra Señora y no la oía. Jacinta la veía y oía. Lucía veía, oía y hablaba con la Santísima Virgen. Las apariciones ocurrían al mediodía.

En la primera aparición, el 13 de mayo de 1917, la Señora les preguntó:

— “¿Queréis ofreceros a Dios, para soportar todos los sufrimientos que os quiera enviar en reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?”

Lucía respondió: — “Sí, queremos”; y la Virgen les dijo: — “Vais, pues, a sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestra fortaleza”.

Impresiona ver cómo niños tan pequeños, que no sabían leer ni escribir, comprendieron tan rápida y profundamente el papel del sufrimiento en la vida, aceptándolo con alegría.

Cuarto de Jacinta (izquierda) y casa de Francisco y Jacinta (derecha)

Fueron perseguidos, maltratados, calumniados, acosados y humillados. Todo lo padecieron, en reparación por las ofensas hechas a Dios y por la conversión de los pecadores.

Los hermanitos Marto se fueron muy pronto al Cielo, como la Señora se los había prometido. Francisco murió el 4 de abril de 1919 y Jacinta el 20 de febrero de 1920. Fueron beatificados por Juan Pablo II, el 13 de mayo de 2000.

Su prima, Lucía, se quedó “un tiempo más”, llegó a ser religiosa carmelita descalza y murió el 13 de febrero de 2005.     


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