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El Milagro de la Santa Casa de Loreto
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Maravillosa propagación del Escapulario del Carmen


Pisco

La violencia con que la naturaleza golpeó al país el 15 de agosto del pasado año, ha motivado extraordinarios gestos de solidaridad entre los peruanos y más allá de nuestras fronteras. Pero lo que quizás haya escapado a la pluma de los escritores y al lente de los fotógrafos, es el despertar religioso suscitado por este hecho.

Pasada la tragedia, llegado el socorro más inmediato, satisfecha la necesidad material, las personas comienzan a indagarse sobre los motivos de fondo, los porqués, las lecciones que el desastre nos deja.

Esta sana reflexión es una gracia de Dios, y merece ser estimulada para que pueda producir todo su fruto. Con el fin de brindar el indispensable apoyo espiritual a las poblaciones afectadas, la campaña El Perú necesita de Fátima lanzó entre sus amigos y simpatizantes la iniciativa de emprender, especialmente en las zonas más castigadas por el terremoto, una gran difusión del Escapulario de la Santísima Virgen del Carmen, al cual están vinculadas maravillosas promesas de salvación.

Chincha

La idea prendió fuego, y en poco tiempo se consiguieron los recursos para llevarla a cabo. Un primer acercamiento en el mes de setiembre nos puso en contacto directo con los miembros de la Alianza de Fátima residentes en aquellos lugares, y pudimos así palpar la magnitud de la obra que se iba a emprender.

Provistos de todo lo indispensable un grupo de jóvenes voluntarios viene realizando desde entonces una obra que los torna instrumentos de la gracia de Dios para abrir los corazones a su Madre Santísima.

Así, en los primeros dos meses de labor visitando con la Virgen Peregrina las ciudades de Pisco, Chincha y pueblos aledaños, ya se han difundido más de doce mil escapularios en campamentos, albergues, ollas comunes, hospitales, colegios, parroquias y en más de un centenar de hogares.

Para explicar adecuadamente el valor del escapulario, la imagen de la Virgen de Fátima es revestida con un precioso manto carmelita finamente bordado. Se recuerda entonces a los diversos grupos que en su última aparición en Fátima, el 13 de octubre, la Virgen se mostró como Nuestra Señora del Carmen, con el Niño en brazos, ostentando su escapulario, y se expone entonces la historia y los beneficios de este maravilloso sacramental católico.

Los asistentes, personas de toda edad y condición, piden encarecidamente para recibirlo, formando a veces interminables colas, y se comprometen a robustecer su fe por medio de una mayor devoción a la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.

Chincha

Por brevedad mencionamos sólo dos ejemplos. En Pisco, una joven madre, que había quedado gravemente herida por salvar la vida de su pequeño hijo durante el terremoto, anduvo más de una cuadra apoyada en muletas y convaleciente, hasta una precaria carpa para rezar el rosario, oír la explicación y recibir el escapulario.

En Chincha —donde la avidez por las cosas espirituales fue aún mayor— durante la visita a un hogar, la dueña de casa narró a los presentes una extraordinaria gracia concedida a su familia a raíz de la devoción al escapulario: su hija cayó del segundo piso por un tragaluz, pensando al caer que se iba a hacer polvo... sintió entonces que alguien la sostuvo como para amortiguar el golpe. Al llegar al hospital los médicos no podían explicar lo ocurrido, ¡estaba prácticamente ilesa! Al ver a su madre la chica comprendió lo sucedido: ¡Mamá, el trapito! — ¡Qué trapito, es tu escapulario! ¡La Virgen te ha salvado!, respondió la señora.