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Desde el valle del Mantaro...

Amplia difusión del Mensaje de Fátima

Taller fotográfico en Huancayo
Hospital en Huancayo
Entrando a Chongos Alto
Ingreso de la Virgen al
templo de Chongos Alto
Magno recibimiento en Chongos Alto
Jauja
En su épica e infatigable peregrinación por todo el Perú, la imagen de Nuestra Señora de Fátima visitó recientemente el departamento de Junín. En un recorrido de más de 1,600 kilómetros a lo largo de casi un mes, la Virgen Peregrina recibió a cada paso cálidas muestras de piedad.

Tras partir de Lima en la madrugada del 21 de junio, luego de remontar la cordillera llegó en la tarde a la ciudad de Huancayo, en donde inició su periplo de visitas a decenas de hogares de miembros de la Alianza de Fátima y simpatizantes. Un sacerdote emocionado, agradeció públicamente esta iniciativa de la campaña ¡El Perú necesita de Fátima!, con estas palabras: “Es una visita tan grata... ¡cuánto desearía que la imagen de la Virgen de Fátima visite todos los hogares de mi parroquia! ¡Que se quede una semana, un mes con nosotros!”

Conociendo el Perú profundo

Los huancaínos ya habían tenido la oportunidad de recibir a la venerada imagen de la Madre de Dios en ocasiones anteriores; no así las localidades aledañas de Chupaca, Concepción, Chongos Bajo, Chicche y Chongos Alto, que esta vez fueron visitadas. Por iniciativa de las madres Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, que brindan un apoyo espiritual a los fieles, en estos últimos pueblos se organizaron magnos recibimientos al más puro estilo tradicional, que incluyeron alfombras de flores, arcos, banda de música, trajes típicos y danzarines. En uno de ellos un hombre ya mayor, rememorando antiguos tiempos, despidió a la imagen con un grito lleno de fervor: “Viva María, muera el pecado, y Jesús sea glorificado”, que todos acompañaron con entusiasmo.

Más adelante, en la histórica ciudad de Jauja, atrajo la atención de los peregrinos el gran número de bellas esculturas religiosas de herencia familiar, cuadros del Sagrado Corazón de Jesús y bendiciones papales que adornan la sala principal de las viviendas, como predisponiendo para acoger con auténtica piedad a la Madre de Dios. Algunos incluso recordaban con nostalgia la legendaria peregrinación de la Virgen de Fátima en los años 50. Además de Jauja, fue visitado el distrito de San Lorenzo, en una concurrida visita por la noche.

Continuando con el recorrido se llegó a Tarma, en donde la sagrada imagen fue recibida con gran fervor en la iglesia catedral. También aquí las familias que la acogieron manifestaron su profunda adhesión a las iniciativas de la campaña ¡El Perú necesita de Fátima! y solicitaron empeñadamente una presencia más asidua de sus voluntarios, para ayudarles a contrarrestar los males del mundo actual y la acción deletérea de las sectas.

La Selva abre los brazos a María

Desde ahí se penetró al cálido valle de Chanchamayo, en donde fueron visitadas las ciudades de San Ramón y La Merced. Es doloroso constatar que en esta zona de la selva la instrucción religiosa en la mayoría de hogares es muy deficiente. De ahí que generalmente se eluda cualquier polémica con los protestantes, que abundan en número y denominación. Y esto no es lo peor; porque si se aceptara la discusión es probable que el católico poco instruido termine convencido del error y abandone su fe. Por ese motivo fue muy grande el interés que despertaron los Tesoros de la Fe, publicación que mensualmente reciben los miembros de la Alianza de Fátima, cuya lectura ayuda a las familias a profundizar en la doctrina católica, y a no contentarse apenas con las enseñanzas recibidas en la niñez.

Un novedoso y fructífero apostolado

En total, hasta el final del viaje, el 18 de julio, se realizaron 78 visitas, principalmente a hogares, pero que también incluyeron hospitales, conventos, parroquias e iglesias.

Ya de regreso a Lima, se hizo una paradita en Muruhuay, donde se venera una milagrosa imagen del Crucificado estampada sobre la roca, para agradecerle a Nuestro Señor Jesucristo por el buen suceso de la peregrinación de su queridísima Madre.