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Testimonio de una madre

Mi hija actualmente tiene 26 años. Hace unos años fue diagnosticada con insuficiencia renal crónica terminal, entrando en diálisis peritoneal en septiembre de 1996, y puesta en lista de espera para trasplante renal, unos meses después.

A través de una amiga de mi hija, conocimos más de cerca de la Virgen que un grupo de seglares llevan de visita a diferentes hogares y lugares para rezar el Rosario.

Yo, por entonces pasaba por una crisis emocional muy fuerte, depresión grave. Al visitar la casa de esta amiga y rezarle a la Virgen, salí bastante mejor, más animada y restablecida.

A raíz de esa visita pedimos a la Virgen que nos visitara y, rezamos en gran grupo familiar.

Demás está decir que siempre seguí suplicando a Nuestra Santísima Madre para que intercediera por mi hija: ¡su trasplante! El riñón compatible no aparecía, inclusive se me hicieron estudios a mí para donarle, no resulté donante adecuada.

Otra amiga nuestra fue inclusive a Fátima, para rezar por ella, trayéndole un Rosario de allí.

El 14 de octubre, llegó a casa una carta de la campaña, mi hija la recibió. Incluía una preciosa foto de la Virgen con lágrimas en los ojos. Esta imagen nos impactó. Al día siguiente, mi hija fue llamada para su trasplante, un riñón joven y sano, fue puesto a ella.

Damos gracias a nuestra Madre por este favor, que ha cambiado nuestras vidas; ahora mi hija se restablece normalmente, terminó su carrera y ya está trabajando.

Sentimos mucha gratitud a Nuestra Santísima Madre por su presencia entre nosotros. Amén.

I. de S., Lima, 13/04/2001