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«Tesoros de la Fe» Nº 145 > Tema “San Alfonso María de Ligorio”

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¿En qué consiste el verdadero celo sacerdotal?

He aquí algunas obras a las que se ha de consagrar el sacerdote celoso:

 

1. Ha de atender a la corrección de los pecadores. Los sacerdotes que ven las ofensas a Dios y se callan merecen llamarse, como los llama Isaías, perros mudos, incapaces de ladrar (56, 10). A estos perros mudos les serán imputados todos los pecados que pudieron impedir y no impidieron.

2. El sacerdote celoso ha de trabajar en el ministerio de la predicación. Los sacerdotes que no se sienten capacitados para predicar, procuren al menos, siempre que les sea dable, en sus conversaciones con familiares o amigos, hablar algo que sea de edificación, contar algún ejemplo edificante practicado por los santos o insinuar alguna máxima de verdades eternas; por ejemplo, sobre la vanidad del mundo, la importancia de la salvación, la certidumbre de la muerte, la paz de que disfruta el que se halla en gracia de Dios y otras cosas por el estilo.

3. El sacerdote ha de asistir a los moribundos, puesto que ésta es la obra de caridad más agradable a Dios y la más útil para la salvación de las almas, ya que en el punto del morir los pobres enfermos se hallan, por una parte, más tentados de los demonios y, por otra, menos dispuestos a valerse por sí mismos.

4. Finalmente, persuadámonos de que el principal ejercicio en bien de las almas es el oírlas en confesión. Decía el venerable padre Luis Fiorillo, dominico, que predicar es lanzar las redes, al paso que confesar es subir a bordo la captura de la pesca.

 


San Alfonso María de Ligorio, Obras Ascéticas, t. II, BAC, Madrid, 1954, p. 160-163.



  




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Tesoros de la Fe


Nº 253 / Enero de 2023

El galeón sumergido
Símbolo de la esperanza

El naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha frente a las costas de Florida, en 1622 (Yeorgos Lampathakis, National Geographic Society)



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Santoral

4 de febrero

San José de Leonisa, Confesor

+1612 + Nápoles - Italia. Recibió en el bautismo el nombre de Eufrasio. Antes de los 17 años tomó el hábito de capuchino, cambiando su nombre por el de José. En 1687 fue nombrado, a su pedido, misionero en Constantinopla, a fin de conceder alivio e instrucción a los cristianos que se encontraban esclavizados por los mahometanos. Habiendo sido acusado de asesinato, fue torturado y milagrosamente salvado por un ángel, que le ordenó volver a Italia.



P. Fr. Bartolomé de Vadillo OSA

+(1590-1659) Perú. Religioso agustino, natural de Salta. Su mayor gloria es la de haber fundado el Hospital de San Bartolomé (Lima, 1651), que atendía exclusivamente a “negros abandonados y pobres”, sean estos esclavos o libres. “Su retrato se conservó muchos años en dicho hospital, con este cuarteto escrito por un negro agradecido: «Feliz Vadillo que franco / supo con forma especial, / darle al negro aquí hospital / siendo de piedad él blanco»”.








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