El Perú necesita de Fátima Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra, que soy la Señora del Rosario, que continuéis siempre rezando el rosario todos los días.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 12

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

El admirable nacimiento de Jesucristo

 

Los sacerdotes Juan Pedro Pinamonti y Carlos Gregorio Rosignoli fueron dos notables jesuitas italianos del siglo XVII. Afamados oradores sacros y fecundos misioneros, como buenos discípulos de San Ignacio de Loyola se empeñaron en la predicación de los famosos «Ejercicios Espirituales», compuestos por el fundador de Compañía de Jesús. Con ese fin el P. Pinamonti escribió un libro de meditaciones para religiosas, que después amplió aplicándolo a los fieles laicos. Y el P. Rosignoli escribió las lecturas espirituales correspondientes a cada uno de los Ejercicios. Es de esos textos que hemos extraído la página alusiva a la Santa Navidad, que hoy presentamos a nuestros lectores.

 

Tradicional nacimiento barroco virreinal

 

 

“El Nacimiento del Salvador está también lleno de prodigios de amor; y su primera entrada en el mundo lo muestra piadosísimo amante de los hombres. Podía muy bien venir Él con comodidades y pompas, en un día solemnísimo; escoger una corte magnífica, yacer en preciosísima cuna, envuelto en finísimas ropas; y con esto habría también dado clarísimas señales de su amor; porque todo sería siempre muy inferior a la Majestad de un Dios humanado. Sin embargo, el infinito amor de Jesús no quedaría satisfecho si no llegase a los últimos extremos. Sabía que un gran amor se hace ver en la humildad y en la paciencia.

¿Pero qué humildad escogió Él en su Nacimiento? Un pesebre por palacio, un comedero por cuna, unas pajas por lecho, unos viles animales por cortesanos.

¿Quién no se siente enternecer ante aquellas palabras del Evangelio: In propria venit, et sui non receperunt?Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron? Vino a la Ciudad de Belén que era suya, y los suyos no lo acogieron, con lo cual fue obligado a mendigar de los brutos la hospitalidad que le negaron los hombres.

¡Oh, qué prodigio de humildad! Se admira como un exceso de humildad aquella de San Alejo, señor nobilísimo, que fue de incógnito a la propia casa a pedir a su padre algún lugar donde recogerse; y siendo recogido en un vil rinconcito de su palacio, recibió por tantos años de sus mismos criados la limosna de un poco de pan. Si esta proeza, hecha por un hombre por amor de Dios, fue de tan grande admiración, ¿qué será una tanto mayor, hecha por Dios por amor a los hombres?

¡Qué asombro! ¡Que ingrese Dios en este mundo, casa suya, y no encuentre otro lugar más que una vilísima gruta, y se vea necesitado de valerse de la piedad de los brutos para que le moderen, con el aliento, el rigor del frío, en lugar de los serafines que en el Cielo le encienden el trono con amorosas llamas!

¿Y con qué remedio se podrá curar la soberbia del hombre, si con la humildad del Hijo de Dios no se abate? ¿Con qué se podrá sanar de la avaricia, si con la pobreza del pesebre no se modera? ¿Con qué se podrá extinguir la concupiscencia de los gustos sensuales, si no se reprime, viendo que Dios Niño desde su Nacimiento comienza a afligir con tantas asperezas su santísimo cuerpecito? Acaba, pues, oh hombre, de entender que ahora el abatimiento es exaltación, la pobreza es riquísima, y las penalidades son deliciosísimas”.     

 


J. P. Pinamonti y C. G. Rosignoli  S.J., Ejercicios de San Ignacio y Lecturas Espirituales, Librería Apostolado de la Prensa, Porto, 1953, pp. 330 y ss.



  




Artículos relacionados

La espiritualidad vigorosa de San Ignacio de Loyola
Meditación sobre la muerte: necesaria y saludable
¿Qué eres Dios mío?
Incesante rivalidad entre la cruz y el mundo
San Miguel Arcángel: Poderoso escudo contra la acción diabólica
El valor del sacrificio en la vida cotidiana
El Dogma del Purgatorio
De las penas del Infierno
Que no se haga mi voluntad, sino la de Dios
Debes buscar a Dios...







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
La sagrada Rosa de la Ciudad de los Reyes
La devoción al Inmaculado Corazón de María
El Jardín de Picpus
La gracia de Fátima actuando en Ucrania
Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada
La crucifixión y muerte de Jesucristo
Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido
En este siglo de confusión, oh Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
Navidad
Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 248 / Agosto de 2022

La sagrada flor de Lima
La Rosa de la Ciudad de los Reyes

Santa Rosa de Lima con el Niño Jesús, Esteban Murillo, s. XVII – Óleo sobre lienzo (colección privada)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

18 de agosto

San Agapito, Mártir

+siglo III Palestina. Con apenas 15 años, pero ya lleno de amor a Dios, fue duramente flagelado con nervios de buey, después entregado a los leones, que no lo tocaron. Finalmente tuvo la cabeza cortada.



Santa Elena, Viuda

+329 Roma. Madre de Constantino, Emperador romano que, una vez convertido, consolidó el triunfo de la Iglesia sobre el mundo pagano. A Santa Elena se le atribuye el hallazgo de la verdadera Cruz de Cristo.



Santos Florencio y Lauro, Mártires

+siglo II Asia Menor. Eran hermanos y talladores de piedra. Cuando terminaron de edificar un templo pagano, fueron convertidos juntamente con los propietarios de aquel, Próculo y Máximo, que los precedieron en el martirio.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....