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«Tesoros de la Fe» Nº 237

Palabras del Director  [+]  Versión Imprimible
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Setiembre de 2021 – Año XX

Estimados amigos:

El padre Juan María Lienhart, de la congregación de los Sagrados Corazones, en su obra “El Perú: tierra de Santos”, formula este feliz comentario: “El Perú fue, algún tiempo, el banco de oro de España, cuando volcaban los galeones en las arcas de los reyes de Castilla y León, fabulosos caudales… España desquitóse, enviándonos en retorno, la flor y nata de sus hijos. ‘Todo el oro, ante la santidad, es un grano de arena, y como el lodo es la plata ante ella’” (cf. Sab 7, 9).

Tal es la impresión que permanece en el espíritu al escudriñar en la historia. Descubrimos una vasta legión de almas, en su gran mayoría ignoradas, que procedentes de la península ibérica arribaron al Nuevo Mundo, aquí florecieron y murieron en olor de santidad.

A modo de ejemplo, veamos algunos casos: el agustino Diego Ruiz Ortiz, protomártir del Perú en la selva de Vilcabamba; el franciscano Juan Gómez, enfermero mayor del convento grande de Lima; el jesuita Alonso de Barzana, infatigable apóstol que cultivó varias lenguas indígenas; el juandediano Francisco Camacho, que vertió su inmensa caridad en los hospitales; y el mercedario Pedro Urraca, que atravesó un muro de la iglesia de la Merced en Lima, mientras que el demonio que lo perseguía quedó atrapado en él.

También están los que ya fueron elevados a la honra de los altares: santo Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima y patrono del episcopado latinoamericano; san Francisco Solano, el célebre misionero franciscano que atraía a los indios con sus melodías; y san Juan Masías, el caritativo portero dominico del convento de la Magdalena.

A respecto de este último —sobre el cual versa el Tema del Mes— bien podemos afirmar, parafraseando a un cronista, que es una de aquellas joyas sin precio, cuyas virtudes, méritos y prodigios son, para el Perú, prendas de gloria más seguras que las vetas de nuestras cordilleras…

En Jesús y María,

El Director



  




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Tesoros de la Fe


Nº 246 / Junio de 2022

El jardín de Picpus
y las carmelitas mártires de Compiègne

Las carmelitas de Compiègne asesinadas en 1794 durante la Revolución Francesa, Félix Gaudin, 1909 – Vidriera de la iglesia de Saint-Honoré d’Eylau, París



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27 de junio

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

+ . Según la tradición, esa pintura fue llevada por un negociante de Creta para Roma, permaneciendo en la iglesia de San Mateo hasta 1812 y siguiendo después para una capilla de los agustinos. En 1866, el General de los Redentoristas obtuvo de Pío IX la custodia de la imagen, divulgándola entonces por todas partes. Ella se tornó una de las estampas de Nuestra Señora más populares en todo el mundo.

Más información aquí.

San Ladislao de Hungría, Confesor

+1095 Nitra - Bohemia (República Checa). Considerado uno de los héroes de Hungría, ese rey derrotó sucesivamente a los polacos, a los rusos y a los tártaros. Por la muerte de la hermana, anexó a su reino Dalmacia y Croacia. Apoyó a San Gregorio VII contra el emperador Enrique IV, incentivó el trabajo misionero en sus territorios y construyó varios monasterios e iglesias.








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