El Perú necesita de Fátima La verdadera penitencia que Nuestro Señor ahora quiere y exige, consiste, sobre todo, en el sacrificio que cada uno tiene que imponerse para cumplir con sus propios deberes.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 189

Especiales  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Confesiones y reprimendas, narradas por la hermana Lucía

Pasando, una de las tardes de domingo, por delante de su casa, con Francisco y Jacinta, [mi madrina] nos llamó diciendo:

—Venid acá, pequeños embusteros, venid acá. Ya hace mucho tiempo que no pasáis por aquí.

Y, de nuevo, nos hizo muchos mimos.

Pareciendo haber adivinado nuestra llegada, los otros niños empezaron a llegar. La buena madrina, contenta de ver otra vez en su casa la reunión que hacía tanto tiempo se había dispersado, después de mimarnos con muchas cosas, quiso una vez más vernos cantar y bailar.

Al compás del animoso cante iban juntándose las vecinas; y al terminar, pidieron se repitiera nuevamente. Pero Francisco se me aproximó y me dijo:

No cantemos más eso. Ciertamente no gusta a Nuestro Señor que ahora cantemos estas cosas.

Y nos escapamos como pudimos…

*     *     *

 Entretanto, se aproximó el carnaval de 1918. Chicas y chicos volvieron a reunirse una vez más ese año en las acostumbradas comilonas y jolgorios de esos días.

Al llegar junto a Francisco y Jacinta, les dije lo que había pasado.

Y ¿has vuelto a esas cocinadas y esos jaleos?, me preguntó Francisco con mucha seriedad. —¿Ya te olvidaste que hicimos el propósito de no volver nunca más a esas fiestas?

—Yo no quería ir. Pero como te darás cuenta, no dejan de pedirme que vaya. Yo no sé cómo hacerlo.

¿Cómo, así de repente, desengañar a tanta gente, que parecían no saber divertirse sin mí, y hacerles comprender que era necesario terminar para siempre con todas estas reuniones? Dios se lo inspiró a Francisco:

—¿Sabes cómo vas a hacerlo? Toda la gente sabe que Nuestra Señora se te apareció. Por eso dices que le prometiste no volver más a bailar y que esa es la causa por la que no vas. Después, en estos días, nos escapamos para el roquedal del Cabezo. Allí nadie nos encuentra.

Acepté la referida propuesta; y una vez que di mi decisión, nadie pensó en organizar tal reunión. Dios lo hizo. Esas amigas que antes me buscaban para divertirse, ahora me seguían e iban a casa a buscarme los domingos por la tarde, para ir con ellas a rezar el rosario a Cova de Iría.

*     *     *

Cierto día, al estar cerca de su casa, me despedí de un grupo de la escuela que venía conmigo, para hacerle una visita a él y a su hermana. Como había sentido el barullo [Francisco] me preguntó:

—¿Tú venías con todos esos?

—Sí [respondió Lucía].

No andes con ellos que puedes aprender a hacer pecados. Cuando salgas de la escuela, vete un rato junto a Jesús escondido y después vente sola.

Poco tiempo antes de ir al hospital, [Jacinta] me decía:

—Ya me falta poco para ir al cielo. Tú te quedas aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Cuando sea el momento de decirlo, no te escondas.

 

Memorias de la Hermana Lucía, Secretariado dos Pastorinhos, 10ª edición, Fátima 2008, Portugal, p. 130, 149-150, 153-154.



  




Artículos relacionados

La Revolución Francesa
La Religión en las Constituciones que han regido en el Perú
Desfile militar en Lourdes
Reminiscencias a la espera de un resurgimiento
Oración de las fuentes milagrosas de Fátima
Las “nietas de Dios”
Año Jubilar de Fátima Concesión de Indulgencia Plenaria
Súplica junto al Pesebre
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Expresión de la destreza y elegancia en el arte del rejoneo







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
Navidad
Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 240 / Diciembre de 2021

En la Nochebuena
Auge de la unión entre Jesús y María

Adoración de los pastores, Anton Raphael Mengs, 1770 – Óleo sobre tabla de roble, Museo del Prado, Madrid



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

21 de enero

Santa Inés, Virgen y Mártir

+304, d.C. + Roma. La fortaleza de esta niña de 13 años asombró hasta a sus verdugos. San Dámaso y San Ambrosio cantaron entusiasmados sus alabanzas.



P. Pablo Menor MenorSJ

+(1899-1992) Perú. Preclaro sacerdote jesuita, apóstol del Sagrado Corazón de Jesús y fundador de Pro Ecclesia Sancta.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....