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«Tesoros de la Fe» Nº 186

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San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano

Dos basílicas romanas; dos facetas diferentes de la Iglesia Católica

Plinio Corrêa de Oliveira

Basílica de San Pedro

Quien visita Roma nota una diferencia que llama la atención, entre la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pedro del Vaticano.

La Basílica de San Pedro es gloriosa, magnífica, ostenta todo el esplendor del Renacimiento. Sin embargo, después que se la examina bien, deja en el fondo de la cabeza una impresión semejante a la de una fiesta de bodas.

La Basílica de San Juan de Letrán es más discreta. Pero tiene un tono de “gran señora”, de una nobleza, grandeza y paz. Ella refleja la conciencia de su propia dignidad, predicado que no posee la Basílica de San Pedro. Esta parece ansiosa por exhibirse para obtener la adhesión de aquellos que la contemplan.

Mientras que en la Basílica de Letrán, eso está ausente. Esta es consciente de sí misma, como diciéndonos: “Soy naturalmente así. No me engalano, soy lo que soy. Pero en aquello que soy, soy digna de respeto y veneración”. Es otra impresión, distinta de la que se manifiesta con relación a la Basílica de San Pedro.

Estas impresiones son interesantes, porque expresan dos facetas diferentes de la vida de la Iglesia. La Basílica de Letrán puede ser admirada en toda su nobleza: representa la faceta en que estamos en presencia de una especie de naturalidad, dignidad y compostura. Por su lado, la Basílica de San Pedro refleja el hálito del Renacimiento, representando otro espíritu y modo de presentarse.

Basílica de San Juan de Letrán



  




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Tesoros de la Fe


Nº 246 / Junio de 2022

El jardín de Picpus
y las carmelitas mártires de Compiègne

Las carmelitas de Compiègne asesinadas en 1794 durante la Revolución Francesa, Félix Gaudin, 1909 – Vidriera de la iglesia de Saint-Honoré d’Eylau, París



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Santoral

1 de julio

San Aarón, Levita

+1250 a.C. Palestina. Hermano de Moisés, fue su portavoz junto al faraón, en medio de las tentativas de librar al pueblo hebreo del cautiverio en Egipto. Fue declarado por Moisés, por orden de Dios, el primero y Supremo Sacerdote de la Orden levítica.



Santa Ester, reyna de Persia

+siglo V a.C. Hamadán - Irán. Era "hija de Abihail, tío de Mardoqueo" (Est. 2:15). Habiendo quedado huérfana de sus padres, su primo Mardoqueo la adoptó y crió como si fuera hija suya. Era "moza de hermosa forma y de buen parecer" (Est. 2:7). Su nombre hebreo era Hadasá (que significa mirto) pero le fue cambiado a Ester que es de origen babilónico y significa ‘estrella’. Fue proclamada reyna en lugar de la reyna Vasti pues ganaba "la gracia de todos los que la veían" (Est 2:15).








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