El Perú necesita de Fátima Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.
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«Tesoros de la Fe» Nº 136

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Ad te levavi oculos meos


Inciertos, como todo el mundo, sobre el día de mañana, elevamos nuestros ojos en actitud de oración hasta el excelso trono de María, Reina del Universo. Y al mismo tiempo afloran a nuestros labios, adaptadas a Ella, las palabras del salmista dirigidas al Señor: Ad te levavi oculos meos, quae habitas in coelis. Ecce sicut oculi servorum in manibus dominorum suorum. Sicut oculi ancillae in manibus dominae suae; ita oculi nostri ad Dominam Matrem nostram donec misereatur nostri — “Levanté mis ojos hacia Ti, que habitas en los cielos. Helos como los ojos de los siervos, puestos en las manos de sus señores. Como los ojos del esclavo fijos en las manos de su Señora, así nuestros ojos están fijos en la Señora Madre Nuestra hasta que Ella tenga misericordia de nosotros” (cf. Sal 122, 1-2).

Sí, volvemos nuestros ojos hacia la Señora de Fátima, pidiéndole cuanto antes la contrición que nos obtenga los grandes perdones, la fuerza para que trabemos los grandes combates, y la abnegación para que seamos desprendidos en las grandes victorias que traerán consigo la implantación del Reino de Ella. Victorias éstas que deseamos de todo corazón, aunque para llegar hasta ellas la Iglesia y el género humano tengan que pasar por los castigos apocalípticos —pero cuán justicieros, regeneradores y misericordiosos— por Ella previstos en 1917 en la Cova da Iria. 


Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución, Parte III, Cap. III.



  




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Tesoros de la Fe


Nº 212 / Agosto de 2019

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Ejecución de Luis XVI, Georg Heinrich Sieveking, 1793 – Grabado alemán



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+1914 Roma. El lema de su pontificado era Restaurar todo en Cristo. Fue el gran Papa de la Eucaristía, del Catecismo, del Derecho canónico y del canto gregoriano y, sobre todo, el gran batallador contra los errores de la herejía modernista, antecesora del actual progresismo.

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San Privato, Obispo y Mártir

+siglo III Francia. Fue aprisionado durante la invasión de los alamanos. Al intentar convencerlo para que los ayudase a entrar en un castillo fuerte donde estaban sus diocesanos, se negó, así como a ofrecer sacrificios a los ídolos. Murió en virtud de los malos tratos.








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