El Perú necesita de Fátima No temáis soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 119

Especiales  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Las “nietas de Dios”


P. David Francisquini


Moneda, conocida como Luis de oro (tesoro de Notre Dame), con la efigie del rey San Luis IX, siglo XIII



Así como se acuñan monedas para distinguir y ennoblecer a personajes ilustres, o incluso para resaltar­ acontecimientos históricos y simbólicos del orden temporal, con toda razón se pueden esculpir o pintar­ imágenes de aquellos que se distinguieron por la virtud y santidad en el orden espiritual.

La sana filosofía nos enseña que siendo el hombre compuesto de cuerpo y alma, ninguna idea o imagen llega a su inteligencia sin antes pasar por los sentidos. Con ese presupuesto, la pedagogía católica no encontró mejor manera de recordar y perpetuar la santidad de una persona que retratándola a través de la pintura o escultura.

Por ejemplo, cuanto más refinada sea una pintura o escultura representando a las tres personas de la Santísima Trinidad tanto mayor será la idea que el hombre podrá hacer de ellas —dentro, evidentemente, del límite de la comprensión humana de lo incomprensible. Y, guardadas todas las abismales proporciones, análogo recuerdo se podrá aplicar también a los hijos justos y ejemplares del Creador.

¿Cómo conocer a un justo en este mundo? Aquel que sigue o intenta seguir estrictamente la voluntad de Dios. San José, por ejemplo, fue calificado por las Escrituras como varón justo. Otros personajes se distinguen de tal modo en la práctica amorosa de la Ley Santa que se vuelven amigos íntimos de Dios, luces reflejadas del propio Dios.

En su sabiduría infinita, el Omnipotente enriqueció la naturaleza con una gran variedad de seres, cada cual retratando una de sus facetas. Esto para que tales seres no apenas atendiesen a los divinos designios, sino aún con miras a servir de constante invitación al hombre, en el sentido de elevarse a la Causa de las causas. Y así conocer, amar y servir a Dios en este mundo.

El cerco de Jericó, miniatura de Jean Fouquet (1470-1475) – El Arca de la Alianza cargada por los levitas.



La pintura y la escultura —“nietas de Dios”, en el lenguaje de Dante Ali­ghieri— son productos de la inteligencia humana que al enriquecer con su belleza los templos sagrados concurren al incremento de la piedad y de la devoción de los fieles, elevándolos a Nuestro Señor.

Cuando son modeladas por la piedad y por el buen espíritu, tales obras quedan impregnadas de bendiciones, actuando a veces por obra del Espíritu Santo en lo íntimo de los corazones de los pecadores y moviéndolos a cambiar de vida.

El propio Templo de Jerusalén —la Casa de Dios por excelencia en el Antiguo Testamento— era adornado por inspiración divina con una enorme diversidad de símbolos: palmeras, el Arca de la Alianza, las Tablas de la Ley, la vara de Aarón, los querubines, y tantas otras figuras para recordar la venida del futuro Salvador del mundo.

Inclinados lamentablemente hacia la idolatría, los hebreos recurrían con frecuencia a esta práctica criminal erigiendo y rindiendo culto a criaturas en lugar de Dios. Preocupada con la idolatría y hasta con el panteísmo del pueblo escogido, la pedagogía divina en el Antiguo Testamento tomaba todo el cuidado para evitar que las almas fuesen influenciadas por tal concepción errónea.

Siendo Dios invisible, absoluto, trascendente, puramente espiritual, dotado de inteligencia perfectísima y de voluntad santísima, era de cierto modo inaccesible al pueblo hebreo. De ahí resultaba para ellos, por un lado, la necesidad psicológica de confeccionar imágenes, y por otro, la prohibición de hacerlo, a fin de evitar la idolatría, práctica común en el Antiguo Testamento.

Con fundamento en la doctrina de la Santa Iglesia y en sus santos, pretendo en el próximo artículo justificar la confección de imágenes a partir de la venida de Nuestro Señor Jesucristo.




  




Artículos relacionados

Súplica junto al Pesebre
Heroica resistencia contra la herejía luterana
Desfile militar en Lourdes
Una Reina, dos coronas
Las “nietas de Dios” - II
Oración de las fuentes milagrosas de Fátima
Rocamadour, símbolo de fe enclavado en la roca
Múltiples y maravillosos atributos de nuestro Divino Salvador
“El Bautizo” Joaquín Sorolla y Bastidas
Retrato de san Francisco Marto




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Maravillosa lección en los orígenes de Lourdes



 



Tesoros de la Fe


Nº 206 / Febrero de 2019

El Islam y el Suicidio de Occidente
Orígenes, doctrinas y objetivos del Islam

La obra “El Islam y el suicidio de Occidente, de Luis Sergio Solimeo



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

22 de febrero

Cátedra de San Pedro

+ . Anteriormente se conmemoraba en este día la Cátedra (o Silla) de San Pedro en Antioquía; el 18 de enero, la Cátedra de San Pedro en Roma. Se llaman catedrales a las iglesias donde se encuentra la silla o cátedra del magisterio episcopal. La iglesia de San Pedro en Roma se podría llamar la catedral de las catedrales.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....