Informe aquí de sus pagos a la Campaña
¡El Perú necesita de Fátima!

Síganos en Facebook

«Tesoros de la Fe» Nº 100 > Tema “Diversos”

Verdades Olvidadas Versión ImprimibleVersión Imprimible

La perfecta alegría


Iba una vez San Francisco con el hermano León de Perusa a Santa María de los Ángeles en tiempo de invierno. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío (...) el hermano León, lleno de asombro, le preguntó:

— ¿Padre, te pido, de parte de Dios, que me digas en qué está la alegría perfecta? Y San Francisco le respondió:

— Si, cuando lleguemos a Santa María de los Ángeles, mojados como estamos por la lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la puerta del lugar y llega malhumorado el portero y grita: “¿Quiénes sois vosotros?” Y nosotros le decimos: “Somos dos de vuestros hermanos”. Y él dice: “¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!” Y no nos abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, (...) escribe que aquí hay alegría perfecta. Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, gritando y suplicando entre llantos por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él más enfurecido dice: “¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido”. Y sale fuera con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel palo; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de sobrellevar por su amor, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta.

— Y ahora escucha la conclusión, hermano León: por encima de todas las gracias y de todos los dones del Espíritu Santo que Cristo concede a sus amigos, está el de vencerse a sí mismo y de sobrellevar gustosamente, por amor de Cristo Jesús, penas, injurias, oprobios e incomodidades.     



* Florecillas de San Francisco, cap. 8 - Cómo San Francisco enseñó al hermano León en qué consiste la alegría perfecta.

  




Artículos relacionados

Aborto ¿terapéutico?
La dictadura del relativismo
Hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales
El padre de familia que no reza
Una multitud de almas que caen en el infierno
El destino del hombre se decide ordinariamente en la juventud
La pobreza cristiana en las enseñanzas de un santo
Nada repugna tanto a la razón como una igualdad absoluta entre los hombres
Hacen falta apóstoles «amantes de la Eucaristía»
¿En qué consiste el verdadero celo sacerdotal?


Ayude a que la Virgen pueda seguir peregrinando por todos los rincones del Perú.
Únase a la Alianza de Fátima.