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«Tesoros de la Fe» Nº 94 > Tema “Las más célebres apariciones de la Madre de Dios”

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Nuestra Señora del Pilar

Reina y Patrona de la Hispanidad




«De acuerdo con una antiquísima tradición, venerada y viva a lo largo de los siglos, la Virgen María cuando todavía moraba en este mundo, es decir, antes de subir en cuerpo y alma a los cielos, vino a Zaragoza para confortar y alentar al Apóstol Santiago que, a la sazón, se encontraba a las orillas del río Ebro, predicando el Evangelio». 1


Pablo Luis Fandiño


Eran los primerísimos tiempos del cristianismo. Las gracias de Pentecostés inflamaban de celo a los Apóstoles, los recuerdos del Maestro los inundaban, la presencia de la Virgen los consolaba. No sabemos con exactitud qué incidencias llevaron a Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, a la península ibérica. Lo que sí sabemos, es que en su corazón estaba fresca y viva la orden de Jesucristo: “Id, pues, e instruid a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt. 28, 19).

Su historia

La relación escrita de mayor antigüedad que corrobora la “antigua y piadosa creencia” sobre esta primigenia aparición de la Madre de Dios, es un documento del siglo XIII. Una pluma anónima la registró en las últimas páginas del libro de Los Morales 2, de San Gregorio Magno, que se guarda como un tesoro en los archivos zaragozanos. El relato afirma que el Apóstol “pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza —la colonia romana de Caesaraugusta—, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso”.

En aquellas circunstancias, la noche del 1º al 2 de enero del año 40, Santiago “oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol”. Nuestra Señora, que aún vivía en Palestina, pidió al Apóstol que construyeran allí una casa de oración en su honor, prometiéndole que “permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio”. Desapareció la Virgen y quedó la columna o pilar. El Apóstol Santiago y los otros ocho testigos del prodigio, levantaron con la ayuda de los conversos una rústica capilla, que fue consagrada a Santa María del Pilar, convirtiéndose así en el primer templo mariano del mundo. Por encargo del Salvador, la Santísima Virgen le comunicó también al Apóstol Santiago, que debía partir de inmediato a Jerusalén donde le esperaba un otro privilegio: ser el primer mártir del Sacro Colegio Apostólico. Sus restos fueron llevados a España y descansan en Compostela.

Un paso del rosario de cristal: La Virgen del Pilar guía la «Santa María», nave capitana de Colón al descubrir América


Hasta el fin de los tiempos

La capilla resistió a las contrariedades de los siglos e incluso a la dilatada ocupación musulmana. Zaragoza cayó en poder de los moros el año 716 y fue recién reconquistada por Alfonso I el Batallador en 1118. Con el fin de solicitar limosnas para la restauración del templo, el obispo Pedro de Librana escribió en los siguientes términos: “Ya sabréis que [...] se ha sometido al poder de las armas cristianas la ciudad de Zaragoza, y que ha quedado libre la iglesia de la bienaventurada y gloriosa Virgen María, que por tanto tiempo (dolor causa el decirlo) permaneció sujeta al poder de los pérfidos sarracenos” 3. Para el efecto, el Papa Gelasio II ya había otorgado una bula concediendo indulgencias. El insigne prelado consagró el templo de estilo románico el 12 de octubre de 1121, celebrándose de allí en adelante la fiesta de la Dedicación de la Iglesia de Zaragoza en ese día.

En 1434 un voraz incendio dañó seriamente al conjunto. Todo lleva a creer que en tal percance se perdió la imagen original de la Virgen, pues del retablo de la capilla quedó hecho cenizas. Esto determinó la construcción de una nueva y suntuosa iglesia de estilo gótico-mudéjar.

Por aquel entonces, el rey Fernando el Católico afirmaba: “creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros” 4.

1492: dos magnos acontecimientos

La derrota y expulsión definitiva de los moros de la Península, que se concretó con la rendición de Granada, tuvo lugar precisamente el 2 de enero de 1492, fecha en que se conmemora la visita o descensión de la Virgen al Apóstol Santiago en Zaragoza. Poco después, del otro lado del océano, un acontecimiento quedaría para siempre vinculado a Nuestra Señora del Pilar: el descubrimiento de América, acaecido el 12 de octubre del mismo año, cuando en muchos lugares de España ya se celebraba su fiesta. Aquella madrugada, desde La Pinta, una de las tres carabelas de Cristóbal Colón, el grito de Rodrigo de Triana —¡Tierra, tierra!— rompió de par en par el silencio histórico en que yacía el Nuevo Mundo. Y un continente entero surgió de las tinieblas del paganismo para la luz de la fe. Era la isla de Guanahaní, que el Almirante bautizó cristianamente con el nombre de San Salvador, en las actuales Bahamas.

 
La rendición de Granada tuvo lugar el día 2 de enero de 1492, en la festividad de Nuestra Señora Aparecida al Apóstol Santiago, la célebre Virgen del Pilar

El cojo de Calanda

Muchos milagros se le atribuyen a la Pilarica, como es conocida popularmente la pequeña imagen; pero hay uno que podría figurar entre los más singulares de que se tenga noticia. Hacia fines de julio de 1637, un joven de 19 años llamado Miguel Juan Pellicer Blasco, natural de Calanda, conduciendo una carreta repleta de trigo cae accidentalmente en Castellón y una rueda le pasa por encima de la pierna derecha, fracturándose la tibia. Es atendido médicamente sin resultados en un pueblo vecino, luego en el hospital de Valencia y finalmente en el Hospital de Gracia de Zaragoza.

En octubre de aquel año, ante el avance de la gangrena, el cirujano Juan de Estanga —con el parecer de otros dos facultativos— le corta la pierna enferma a la altura de cuatro dedos debajo de la rodilla. El joven practicante Juan Lorenzo García declarará más tarde haber enterrado el miembro amputado, horizontalmente, en un hueco de veinte centímetros de profundidad.

Después de su restablecimiento, provisto de una pierna de palo y un par de muletas, Pellicer vive en Zaragoza de pequeños trabajos y particularmente de las limosnas que recibe en el Pilar, agradeciendo a la Virgen el haberle salvado la vida, y se hace conocido como “el cojo de Calanda”. En 1640 emprende un penoso viaje de regreso a su tierra natal, para reencontrarse con su familia.

El 29 de marzo de aquel año, luego de una agotadora faena, se quita la pierna de palo y se acuesta en un rincón de la habitación principal. Pasado un rato, sus padres perciben sorprendidos que por debajo de la frazada que cubre al hijo asoma no una, sino dos piernas... ¡La pierna perdida le había sido repuesta, mientras Miguel soñaba que se hallaba en la iglesia del Pilar, untándose el muñón con el aceite de una de las lámparas de la Virgen!

El Rosario de Cristal: Tercer Misterio Glorioso


La Virgen, la capilla y el pilar

El pilar de origen milagroso sobre el que descansa la Virgen es una columna de jaspe de 1,70 m. de altura y 24 cm. de diámetro, forrada en bronce y en seguida con plata. La Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar es, en realidad, un pequeño templo dentro de otro templo más grande, la Basílica. “La imagen que se conserva de la Virgen del Pilar es una efigie de madera... de 36 cm. de altura, labrada según los cánones de la mejor escultura gótica europea de la primera mitad del siglo XV”, atribuida al maestro Juan de la Huerta. “Representa a María como Reina y Madre, coronada, con regio vestido gótico de gran recato... El Niño, a quien la Madre mira desde atrás, reposa sentado sobre la mano izquierda... A sus pies, rodeando el pilar, viste uno de los muchos mantos ofrecidos por los fieles” 5. Aún hoy es un privilegio decir de alguien que “falleció bajo el manto de la Virgen del Pilar”.

El actual templo de inspiración barroca se comenzó a construir en el año 1681, pero las obras se prolongaron por dos centurias. Fue consagrado en 1872 por Mons. Miguel García Cuesta, arzobispo de Santiago de Compostela; aunque la última torre de la ribera fue concluida recién en 1961.

Los detractores de esta aparición mariana siempre han basado sus reproches en supuestos vacíos o contradicciones, pero jamás han presentado una refutación contundente. Sin embargo, ello ha contribuido a desarrollar una intensa apologética que cada día presenta nuevas pruebas a favor de las tesis pilaristas.

El rosario de cristal y la coronación de las imágenes

La devoción a Nuestra Señora del Pilar no ha dejado de crecer y enriquecerse con el tiempo. Por ejemplo, durante las fiestas patronales en su honor se realiza en la noche del día 13 la procesión llamada del rosario de cristal. Este piadoso y atractivo espectáculo, nacido en 1889, consiste en un conjunto de carrozas de cristal iluminadas interiormente, representando los misterios del rosario y otras alegorías, que recorre las principales arterias de la ciudad.

Las bombas comunistas que no estallaron


Con motivo del Año Jubilar Mariano decretado por el Papa San Pío X en 1904 —al conmemorarse el quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción— un grupo de señoras reunidas en la Junta Central de Damas Católicas tomó la iniciativa de solicitar al santo Pontífice el privilegio de la coronación canónica. Así, el 20 de mayo de 1905, el arzobispo de Zaragoza, Mons. Juan Soldevilla y Romero, ciñó a la Virgen del Pilar y al Niño Jesús con las coronas que previamente habían sido bendecidas por el Santo Padre en Roma, en un acto multitudinario e inolvidable.

“Un total de cerca de 15.000 piedras preciosas convierten a la corona de la Virgen y la del Niño en una de las más grandes joyas del mundo, cuyo valor material es incalculable, pero es aún mayor la fe y devoción a la Virgen de sus donantes. Las coronas son fruto de la donación colectiva de los pueblos de España, reuniendo más de 60.000 joyas.

El conjunto admirable que forma la corona de la Virgen y el nimbo es en extremo sugestivo. Una lluvia finísima de luz radiante de infinidad de colores brota de más de diez mil prismas incrustados en la armadura de tan preciada joya. En la corona hay 2.836 brillantes, 5.725 rosas, 145 perlas, 74 esmeraldas, 62 rubíes y 46 zafiros.

La corona del Niño Jesús está formada por 547 brillantes, 200 rosas, 12 perlas, 16 esmeraldas y 16 rubíes. Es una miniatura de la corona de la Virgen” 6.

Bombas revolucionarias que no explotan

El odio anticristiano que sacudió a España durante la Guerra Civil de los años treinta, no perdonó ni a la Madre de Dios, pero fue motivo de mayores glorias. En la madrugada del 3 de agosto de 1936, fueron lanzadas desde un avión comunista: una cayó frente al Santuario y las otras dos sobre la Santa Capilla, causando serios daños, pero ninguna de ellas estalló. Las bombas fueron desactivadas y hoy se exhiben a los miles de admirados peregrinos que concurren anualmente.


El 24 de junio de 1948 el Papa Pío XII concedió a la Catedral de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza el título de Basílica Menor.

*     *     *

La Virgen del Pilar es patrona de la ciudad de Zaragoza y de Aragón, y es reconocida como Reina y Patrona de la Hispanidad. De sus columnas cuelgan las banderas de 19 países hispanoamericanos obsequiadas por sus obispos. Esto en mérito a la coincidencia de fechas del descubrimiento de América con la fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Bajo su patronazgo se acogen hoy todos los pueblos de origen hispano que ruegan a una voz. ¡Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza! ¡Bendita sea por siempre y alabada!     

Notas.-

1. Cf. www.cabildodezaragoza.org/basilica/home.htm
2. Moralia, sive Expositio in Job es el título del comentario de San Gregorio al libro bíblico de Job.
3. Mariano Nougués Secall, Historia, crítica y apologética de la Virgen nuestra señora del Pilar de Zaragoza, Madrid, herederos de Alejandro Gómez Fuentenebro, pp. 141-142.
4. www.corazones.org/maria/pilar.htm
5. www.basilicadelpilar.es/imagen.htm
6. Georgio Sernani, Serás coronada, Buenos Aires, 2009 in www.mariamadrededios.com.ar.



  




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