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«Tesoros de la Fe» Nº 88 > Tema “Apologética”

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¿Por qué estudiar la Religión?

(II)

 

Continuamos con el desarrollo de algunos temas de Apologética* que iniciamos en la última edición, con argumentos probando la existencia de Dios — supremo y eterno, creador y conservador del universo.

 

Creación de los animales, Tintoretto, 1551-52 — Gallerie dell’Accademia, Venecia, Italia

 

 

1.- ¿Cuál es la verdad primera, que ningún hombre puede ignorar?

La existencia de Dios, es decir, de un Ser eterno, necesario e infinitamente perfecto, Creador de cielos y tierra, absoluto Señor de todas las cosas, a las que Él gobierna con su Providencia. Ésta es la verdad fundamental, sobre la que descansa el edificio augusto de la religión, de la moral, de la familia y de todo el orden social.

Si no hay Dios, la religión es completamente inútil.

La moral carece de base si Dios, en virtud de su santidad, no establece una diferencia entre el bien y el mal; si con su autoridad suprema no hace obligatorias las normas de esa moral, y si con su perfecta justicia no premia el bien y castiga el mal.

Es imposible concebir la familia y la sociedad, sin leyes, sin deberes, sin las virtudes de la caridad y otras; y todas estas virtudes, si Dios no existiera, serían puras quimeras.

2.- ¿Podemos estar seguros de la existencia de Dios?

Sí, tan seguros podemos estar de que Dios existe, como de que existe el Sol. Es verdad que a Dios no lo vemos con los ojos corporales, porque es un espíritu puro; pero son tantas las pruebas que nos demuestran, sin lugar a dudas, su existencia, que sería necesario haber perdido por completo la inteligencia, para afirmar que Dios no existe.

No puede la mente humana comprender la naturaleza íntima de Dios ni los misterios de la vida divina; pero sí puede establecer con plena certeza el hecho de su existencia y conocer algunas de sus perfecciones. A Dios no lo podemos ver, ciertamente, con los ojos del cuerpo, pero sí podemos contemplar sus obras. Así como por la vista de un cuadro deducimos la existencia del pintor que realizó la obra —puesto que la existencia del efecto supone la existencia de la causa que lo produjo—, así también podemos remontarnos de los seres creados al Creador, causa primera de todo cuanto existe. Esto es lo que afirma el Concilio Vaticano I: “Con la luz natural de la razón humana puede ser conocido con certeza, por medio de las causas creadas, el Dios único y verdadero, Creador y Señor nuestro”.

3.- ¿Cómo se demuestra, por la existencia del universo, la existencia de Dios?

La razón nos dice que no hay efecto sin causa. Vemos un edificio, un cuadro, una estatua; al punto se nos ocurre la idea de un constructor, de un pintor, de un escultor, que hayan hecho esas obras. Del mismo modo, al contemplar el cielo, la tierra y todo cuanto existe, pensamos que todo ello debe tener alguna causa; y a esa causa primera del mundo le llamamos Dios. Luego, por la existencia del universo podemos demostrar la existencia de Dios.     

 


* Extractos del libro La Religión Demostrada, del padre P. A. Hillaire (Editorial Difusión, Buenos Aires, 8ª edición, 1956, pp. 2 y ss.).



  




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Tesoros de la Fe


Nº 209 / Mayo de 2019

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+1085 Salerno - Italia. Hildebrando Aldobrandeschi nació en Toscana, en el seno de una familia de modesta extracción social. Uno de los mayores Pontífices de la Santa Iglesia, fue su acérrimo defensor contra las embestidas del poder temporal que quería sobreponerse a la Iglesia. Promovió la reforma del clero, entonces infectado de malas costumbres. Murió en el exilio, perseguido por el Emperador alemán Enrique IV. Por su combatividad en favor de los derechos de la Iglesia, se tornó en ejemplo para todos los Pontífices que lo sucedieron.

Más información aquí.

San Beda, el Venerable, Confesor y Doctor de la Iglesia.

+735, d.C Wearmouth-Jarrow (Inglaterra). Uno de los hombres más sabios de su tiempo, es considerado el Padre de la historia inglesa. En él la ciencia y la piedad estaban a la par con la simplicidad y el amor de Dios.








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