El Perú necesita de Fátima ¿Y tú sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 49 > Tema “Los Mandamientos de la Ley de Dios”

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Octavo Mandamiento

No dirás falso testimonio ni mentirás


Por mentirle a San Pedro, Ananías muere fulminado. La distribución de los bienes y la muerte de Ananías, Masaccio (1427) — Capilla Brancacci, Florencia


La hipocresía es también una especie de mentira que consiste en tomar sólo las apariencias de la virtud para atraerse la estimación de los hombres.

No hay maledicencia sino cuando se revela lo que no es público, y la revelación es injusta, porque la caridad cristiana manda algunas veces manifestar las faltas del prójimo ya para corregirle, ya para impedir que pervierta a los demás, ya para contrarrestar el mal que causa. [...] La detracción y la difamación no se cometen únicamente de viva voz, sino que también se llevan a cabo, y de un modo desastroso en la prensa, en los periódicos y en otras publicaciones.

Los chismes y rencillas, que los teólogos llaman «susurratio», consisten en repetir algunas palabras desfavorables que un tercero ha proferido contra él. Este abominable procedimiento da por resultado sembrar la discordia donde reina la paz, turbando las buenas relaciones de las familias y de los particulares. Es un pecado más grave que la detracción.

La injuria es la que se hace al prójimo en su presencia, con palabras o con acciones ofensivas; esto es, un desprecio y una afrenta que tienden a mancillar su honor. Inclúyese en este pecado las palabras duras, los reproches, las calificaciones y las burlas provocativas.

Para cumplir bien el octavo mandamiento conviene purificar el corazón de toda pasión de celos, envidia u odio, y pedir a Dios su auxilio para gobernar cristianamente la lengua, diciendo con el Profeta (Sal. 140): «Poned, Señor, un guarda a mi boca y una puerta a mis labios» (cf. F. X. Schouppe  S.J., «Curso abreviado de religión», París-México, 1906, pp. 404-409).


El octavo mandamiento nos prohíbe atestiguar en falso en juicio; prohíbe además la detracción o murmuración, la calumnia, la adulación, el juicio y sospecha temeraria y toda suerte de mentiras.

Detracción o murmuración es un pecado que consiste en manifestar, sin justo motivo, los pecados y defectos de los demás.

Calumnia es un pecado que consiste en atribuir maliciosamente al prójimo culpas y defectos que no tiene.

Adulación es un pecado que consiste en engañar a uno diciendo falsamente bien de él o de otros, con el fin de sacar algún provecho.

Juicio o sospecha temeraria es un pecado que consiste en juzgar o sospechar mal de uno sin justo fundamento.

Mentira es un pecado que consiste en asegurar como verdadero o falso, con palabras o con obras, lo que no se tiene por tal.

Tres especies de mentiras

Mentira jocosa es aquella con que se miente por burla o juego y sin perjuicio de nadie. Mentira oficiosa es la afirmación de una falsedad por el propio o ajeno provecho, sin perjuicio de tercero. Mentira dañosa es afirmar una cosa falsa con perjuicio de tercero.

Jamás es lícito mentir, ni por juego, ni por interés propio o ajeno, por ser cosa en sí mala.

La mentira jocosa u oficiosa es pecado venial, pero la dañosa es pecado mortal, si el daño que acarrea es grave.

No siempre es preciso decir todo lo que se piensa, especialmente cuando el que pregunta no tiene derecho a saber lo que pregunta.

Obligación de retractarse

Al que ha pecado contra el octavo mandamiento no le basta la confesión, sino que tiene obligación de retractarse de cuanto dijo calumniando al prójimo, y de reparar, del modo que pueda, los daños que le ha causado.

El octavo mandamiento nos manda que digamos la verdad en su lugar y tiempo, y que echemos a buena parte, en cuanto podamos, las acciones de nuestro prójimo (Catecismo Mayor de San Pío X, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 62-63).     





  




Artículos relacionados

Primer Mandamiento de la Ley de Dios: Amarás a Dios sobre todas las cosas
Sétimo Mandamiento de la Ley de Dios: No robarás
Quinto Mandamiento de la Ley de Dios: No matarás
Tercer Mandamiento de la Ley de Dios: Santificarás las fiestas
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios
Décimo Mandamiento de la Ley de Dios: No codiciarás los bienes ajenos
6 y 9 Mandamientos: No cometerás actos ni consentirás pensamientos impuros
Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios: Honrarás a tu padre y a tu madre
Segundo Mandamiento de la Ley de Dios: No tomarás el nombre de Dios en vano




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 209 / Mayo de 2019

Nostalgias del Pasado
Tendencias sociales y religiosas del futuro

Salón y Despacho Arzobispal, Palacio Arzobispal de Lima (Foto: Carlos Noriega Pilares)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

25 de mayo

San Gregorio VII, Papa y Confesor.

+1085 Salerno - Italia. Hildebrando Aldobrandeschi nació en Toscana, en el seno de una familia de modesta extracción social. Uno de los mayores Pontífices de la Santa Iglesia, fue su acérrimo defensor contra las embestidas del poder temporal que quería sobreponerse a la Iglesia. Promovió la reforma del clero, entonces infectado de malas costumbres. Murió en el exilio, perseguido por el Emperador alemán Enrique IV. Por su combatividad en favor de los derechos de la Iglesia, se tornó en ejemplo para todos los Pontífices que lo sucedieron.

Más información aquí.

San Beda, el Venerable, Confesor y Doctor de la Iglesia.

+735, d.C Wearmouth-Jarrow (Inglaterra). Uno de los hombres más sabios de su tiempo, es considerado el Padre de la historia inglesa. En él la ciencia y la piedad estaban a la par con la simplicidad y el amor de Dios.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....