El Perú necesita de Fátima Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra, que soy la Señora del Rosario, que continuéis siempre rezando el rosario todos los días.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 44 > Tema “Los Mandamientos de la Ley de Dios”

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Tercer Mandamiento

Santificarás las fiestas


La ley natural prescribe al hombre el santificar de tiempo en tiempo un día, consagrándolo al culto de Dios, pero no determina ningún día particular. El sábado fue establecido en el Antiguo Testamento en memoria del descanso de Dios después del sexto día de la creación, así como también por el beneficio que concedió a su pueblo librándole de la servidumbre de Egipto (Deut. 14, 15). La ley del sábado parece haber existido antes de Moisés y se remonta probablemente al origen del género humano.

Los Apóstoles reemplazaron el sábado con el domingo, para perpetuar los grandes misterios de la resurrección de Jesucristo y venida del Espíritu Santo. Estos misterios significativos de una liberación espiritual, y de una creación más excelente que la primera, fueron cumplidos, no en el sétimo día, sino en el octavo, que es al propio tiempo el día primero de una semana nueva. El mismo Salvador santificó en cierto modo este día con sus discípulos, apareciéndose entre ellos en el cenáculo dos domingos más tarde. Los Apóstoles adoptaron, pues, este día con justo título como sagrado, llamándole «domingo», «dominica dies», es decir, «día del Señor» y mandando a todos los fieles que lo santificasen.

Así como Dios reparte bendiciones especiales sobre las familias y naciones que guardan fielmente el domingo; también amenaza con severos castigos a los profanadores de su santo día. La profanación del domingo es un gran crimen a los ojos de Dios, un escarnio para la religión, y un escándalo para el prójimo. La continuidad de esta profanación es funestísima: produce olvido de Dios y de los deberes de cada uno, desmoraliza a los pueblos y destruye el cristianismo en las almas (cf. F. X. Schouppe  S.J., «Curso abreviado de religión», París-México, 1906, pp. 373-378).


El tercer mandamiento nos manda honrar a Dios con obras de culto en los días de fiesta.

En la ley antigua los días de fiesta eran los sábados y otros días particularmente solemnes para el pueblo hebreo; en la ley nueva son los domingos y otras festividades establecidas por la Iglesia.

En la ley nueva se santifica el domingo, que significa día del Señor, en lugar del sábado, porque en tal día resucitó Jesucristo Nuestro Señor.

En los días de fiesta se nos manda como obra de culto asistir devotamente al santo sacrificio de la Misa.

El buen cristiano santifica las fiestas: 1) asistiendo a la Doctrina cristiana, al sermón y a los divinos oficios; 2) recibiendo a menudo y con las debidas disposiciones los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía; 3) ejercitándose en la oración y en obras de cristiana caridad con el prójimo.

El tercer mandamiento nos prohíbe las obras serviles y otras cualesquiera que nos impidan el culto a Dios.

Las obras serviles que se prohíben en los días festivos son las obras que se llaman manuales; a saber, los trabajos materiales en que el cuerpo tiene más parte que el espíritu, como las que de ordinario ejecutan los criados, obreros y artesanos.

Trabajando el día de fiesta se comete pecado mortal; pero excusa de culpa grave la brevedad del tiempo que se emplea.

Se permiten en los días de fiesta las obras que son necesarias a la vida o al servicio de Dios y las que se hacen por causa grave, pidiendo licencia, si se puede, al propio párroco.

Se prohíben en las fiestas las obras serviles para que podamos atender mejor al culto divino y a la salvación de nuestra alma y para descansar de nuestras fatigas. Por esta razón no se prohíbe en ellas algún honesto esparcimiento.

En las fiestas hemos de evitar principalmente el pecado y todo lo que pueda inducirnos a él, como son las diversiones y reuniones peligrosas (Catecismo Mayor de San Pío X, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 55-56).     





  




Artículos relacionados

6 y 9 Mandamientos: No cometerás actos ni consentirás pensamientos impuros
Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios: Honrarás a tu padre y a tu madre
Décimo Mandamiento de la Ley de Dios: No codiciarás los bienes ajenos
Primer Mandamiento de la Ley de Dios: Amarás a Dios sobre todas las cosas
Sétimo Mandamiento de la Ley de Dios: No robarás
Quinto Mandamiento de la Ley de Dios: No matarás
Octavo Mandamiento de la Ley de Dios: No dirás falso testimonio ni mentirás
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios
Segundo Mandamiento de la Ley de Dios: No tomarás el nombre de Dios en vano




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Invitación al rosario del 13 de diciembre
La Virgen del Tepeyac - Nuestra Señora de Guadalupe en México
Fátima: “una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia”
Dulce Nombre de María
Celebrando a Santa Rosa de Lima



Tesoros de la Fe

Nº 156 / Diciembre de 2014
Dulce Jesús mío
La Virgen adorando al Niño Jesús con dos santos, anónimo Escuela Cusqueña, s. XVIII. Óleo, Museo del Condado de Los Angeles, California



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

17 de diciembre

San Lázaro

+Siglo I Marsella. “Aquél que amas está enfermo”, mandaron a decir Martha y María al Salvador. Y realmente Jesús amaba a Lázaro de tal modo que lo rescató del mundo de los muertos. Según la Tradición, él fue colocado con las hermanas en un barco sin remos y sin velas, que llegó a Marse­lla, donde fundó una comunidad cristiana de la cual fue el primer Obispo.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....