El Perú necesita de Fátima Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían todo para cambiar de vida.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 190

El Mensaje de Fátima  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Capítulo 12:

¿Y me quedo acá sola?

Luis Sergio Solimeo

En la segunda aparición, en junio, la Santísima Virgen prometió a Francisco y Jacinta llevarlos pronto al cielo. Pero con respecto a Lucía, le dijo:

“Tú te quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón” .

Lucía, angustiada, le hizo esta pregunta:

“¿Y me quedo acá sola?” . A lo que la Madre de Dios respondió maternalmente:

“No, hija. ¿Tú sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios” .

Esta fue la vocación asignada a la hermana Lucía.

Mientras que para sus pequeños primos las apariciones fueron, por así decir, el fin de sus vidas, para ella estas fueron meramente el comienzo de un largo itinerario que concluiría el 13 de febrero de 2005, a la edad de 97 años.

Múltiples sufrimientos

La Madre de Dios ordenó a Lucía que aprendiera a leer. Esto hacía parte de su vocación, porque ella debía servir de intermediaria en nuevas comunicaciones del cielo.

Su vida no fue fácil. Durante un largo tiempo su madre, a quien ella admiraba y quería intensamente, no había aceptado la veracidad de las apariciones. Y con su temperamento decidido, había hecho todo lo posible para forzar a Lucía a retractarse, hasta el punto de golpearla en la espalda con un palo de escoba.

La decadencia económica de la familia ya había comenzado antes de las manifestaciones sobrenaturales, debido a la ineptitud de su padre y su inclinación a la bebida. Más tarde, el continuo flujo de personas curiosas y peregrinos hizo casi imposible la vida de la familia y arruinó las plantaciones en Cova da Iria. En julio de 1919, el padre de Lucía falleció.

Con las Hermanas Doroteas

Con meritoria prudencia, el obispo de Leiría consideró necesario apartar a la niña de las miradas indiscretas de los devotos de Fátima y buscadores de curiosidades. En 1921, obtuvo la autorización de la madre de Lucía para trasladar a la joven a la ciudad de Oporto, al Asilo Vilas dirigido por las Hermanas Doroteas. Allí, al tener paz, ella podría aprender a leer y escribir, y su identidad se mantendría secreta.

Habiendo elegido la vida religiosa, en 1925 Lucía ingresó como postulante en la misma Congregación de las Hermanas Doroteas. Entonces fue a Tuy, ciudad española en la frontera con Portugal, adonde las postulantes de la congregación habían sido transferidas a causa de la revolución anticlerical de 1910. En 1928, ella profesó en dicha congregación, a la que ingresó con el nombre de hermana María de los Dolores.

En 1948, Lucía recibió licencia papal para ser monja carmelita en el Carmelo de Coimbra. Tomó entonces el nombre de hermana María Lucía del Inmaculado Corazón y permaneció en ese convento hasta su deceso en 2005.

Este es un corto bosquejo cronológico de la vida de la hermana Lucía, la privilegiada interlocutora de la Virgen en las apariciones de Fátima.

Una biografía exhaustiva de Lucía aún requiere ser escrita; y dados los innumerables acontecimientos a los cuales ella estuvo vinculada, requeriría una cuidadosa y bien documentada investigación que aún no ha sido hecha. No obstante, la Santísima Virgen que prometió llevarle al cielo, ciertamente la ha asistido con gracias especiales hasta el fin. Más adelante profundizaremos en las gracias y revelaciones que la hermana Lucía recibió, relacionadas con las promesas de Fátima.

 



  




Artículos relacionados

Capítulo 4: El Corazón Inmaculado: el camino que conduce a Dios
Capítulo 16: “Si no dejan de ofender a Dios”
Capítulo 15: Los “errores de Rusia”
Capítulo 11: Víctimas expiatorias
El mensaje de Fátima, hoy más urgente que nunca
Capítulo 6: Pecado y castigo
Capítulo 1: La vida cristiana en una aldea portuguesa
Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo”
Capítulo 2: Tres pequeños pastores
Capítulo 10: Un signo de contradicción




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 210 / Junio de 2019

Notre Dame de París
¡Restauren la catedral tal como era!

Catedral de Notre Dame de París, dedicada a la Bienaventurada Virgen María, s. XII



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

26 de junio

Santos Juan y Paulo, Mártires

+362, d.C. Roma. "El primero era el gobernador de palacio, y el segundo, el camarero de la virgen Constancia, hija del emperador Constantino. Ambos obtuvieron la palma del martirio, bajo Juliano el Apóstata, muriendo por la espada" (del Martirologio Romano).



San Vigilio, Obispo y Mártir

+405 Trento. Nacido en Trento, fue educado en Atenas. Electo obispo de su ciudad natal, “empleó todos los medios para extirpar los últimos vestigios de idolatría. Por ese motivo, hombres feroces y bárbaros lo abatieron con una andanada de piedras” (Martirologio Romano).








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....