El Perú necesita de Fátima Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace le prometo la salvación.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 159

Historia Sagrada  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Presentación del Niño Jesús en el Templo

San Juan Bosco

MARÍA SANTÍSIMA era hija de San Joaquín y Santa Ana, descendientes ambos de la real estirpe de David, de la tribu de Judá.

Aquellos dos buenos consortes eran muy ancianos ya y no tenían prole, cuando Dios, en premio de las fervientes oraciones que le dirigían, quiso consolarlos concediéndoles una hija, a quien pusieron por nombre María. A los tres años de edad la presentaron en el templo, para que se dedicase, con otras vírgenes a trabajos de manos y las cosas del divino servicio.

Habiendo llegado a la edad de tomar estado, respondiendo a una voz celestial, fue desposada con San José, varón santísimo, oriundo de Nazaret, quien vivió con ella como si fuese su hermano.

Después de breve tiempo, el Arcángel Gabriel fue enviado a anunciar a María la sublime dignidad de Madre del Salvador, con estas palabras:

—Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas la mujeres.

María se turbó al ver al Arcángel, y aún más al oír sus palabras, pero este la tranquilizó, diciéndole:

—No temas, María, porque has hallado la gracia delante del Señor. Serás Madre de un Hijo al cual llamarás Jesús. Será grande y será hijo del Altísimo; reinará eternamente en la casa de Jacob, y su reino no tendrá fin.

Cerciorada María de que todo era obra del Espíritu Santo y que ella conservaría siempre intacta su virginidad, se sometió a la voluntad del Altísimo, diciendo:

—He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Nacimiento del Salvador

Hacia el año 4000 de la Creación del mundo, habiendo paz en todas partes, empuñando el cetro de Judá Herodes el Grande, bajo el imperio de César Augusto, María Santísima y San José, obedeciendo las órdenes del emperador romano, se trasladaron a Belén, para inscribir sus nombres en los registros del Imperio. Estando todas las posadas de la ciudad llenas de forasteros, tuvieron que salir de ella y refugiarse en una cueva, que servía de establo. En tan humilde vivienda nació el Hijo de Dios, el Verbo eterno, el Señor de los Cielos y la Tierra, para confundir así la soberbia de los hombres.

En aquel mismo instante, un ángel, rodeado de luz deslumbradora, se manifestó a algunos pastores que velaban sus rebaños, y les anunció el nacimiento del Mesías, señalándoles el lugar donde lo hallarían.

Adoración de los reyes

A los pocos días unos sabios de Oriente, vulgarmente llamados los tres Magos, guiados por una estrella prodigiosa que apareció en sus comarcas, se dirigieron a Jerusalén para adorar al recién nacido Mesías. Al llegar a la ciudad santa, preguntaron a Herodes por el lugar donde había nacido el rey de los judíos. A tan extraña pregunta se turbó Herodes, reunió a los Príncipes de los sacerdotes y Doctores de la ley y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. La Asamblea contestó que debía de nacer en Belén de Judá, según la profecía de Miqueas:

—Y tú, oh Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre las principales de Judá, porque de ti nacerá el caudillo que gobernará mi pueblo de Israel.

Con tales informes salieron de Jerusalén los piadosos reyes, y siguiendo el curso de la estrella milagrosa, llegaron donde se hallaba el divino Infante; y humildemente postrados, le ofrecieron oro, incienso y mirra. En seguida, avisados por un ángel, regresaron por otro camino a su patria, sin poner el hecho en conocimiento de Herodes.

Presentación de Jesús en el Templo

A los cuarenta días de su nacimiento, Jesús fue presentado en el templo por José y María, que depositaron al divino Infante en los brazos del anciano Simeón a quien había sido revelado que antes de morir vería al suspirado Mesías. Estrechando al Niño contra su corazón, exclamó:

—Ahora, Señor, deja a tu siervo morir en paz; porque mis ojos han visto al Salvador, enviado por ti, para iluminar las gentes y traer a Israel la salvación.



  




Artículos relacionados

Institución de la Eucaristía
Jesús en el Sepulcro
Jesús aparece a los apóstoles
Pedro niega a Jesús
Profecías que se cumplieron en Nuestro Señor Jesucristo
Jesús en lo alto del Calvario
La Infancia de Jesús
Parábolas de las diez vírgenes y el rico Epulón
El precursor: San Juan Bautista
Jesús en el huerto de Getsemaní




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
La Revolución Francesa
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 212 / Agosto de 2019

La Revolución Francesa
Autora de los crímenes más monstruosos

Ejecución de Luis XVI, Georg Heinrich Sieveking, 1793 – Grabado alemán



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

24 de agosto

San Bartolomé Apóstol, Mártir

+siglo I Armenia. Según autores antiguos, su verdadero nombre sería Natanael, de quien Jesús dijo: "He aquí un verdadero israelita en el cual no hay dolo". Llevó el Evangelio a varios países, inclusive a Persia, India, Arabia y Armenia, donde habría sido desollado vivo.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....